sábado, 15 de agosto de 2009
viernes, 14 de agosto de 2009
Capitulo 20 "Fast Habana"
Capitulo 20 de la serie de videos de mi ultimo viaje a La Habana. Imágenes corredizas de una realidad lenta e inacabable. Intento por sofware y tecnología de que las cosas sucedan rápido o al menos sucedan YA! La Habana, lenta, asfixiante, hermosa e impávida está bajo estos cuadros exactamente igual que hace 20 años porque ahí no pasa nada. La energía pasa por entre las personas sin tocarlas como si no se lo merecieran y todos seguimos esperando.
lunes, 27 de julio de 2009
Como mantener un barco de mas de 100 años
Este barco viene desde mis abuelos, Está hecho con plantilla (diseño) canario. Cuando estuve en Tenerife vi muchisimos que aun conservaban su estructura. Este barco está lleno de mis recuerdos, incluso desde antes de aprender a caminar ya navegaba en este pequeño héroe. A manera de agradecimiento aun se mantiene con cariño y sin recursos y se ve en esta secuencia como con medios artesanales se intenta subir a tierra para su reparación.
viernes, 24 de julio de 2009
Ultimas desde La Habana (El Hombre del catre)
lunes, 13 de julio de 2009
Homenaje a las victimas de la masacre del remolcador 13 de marzo
La Masacre del 13 de Julio de 1994
1.- Los Hechos
Hundimiento del Remolcador “13 de MARZO”
Negativa del Estado cubano a recuperar los cadáveres de las víctimas
1.- Los Hechos
Hundimiento del Remolcador “13 de MARZO”
El día 13 de julio de 1994 a las 3:00 a.m. aproximadamente, 68 personas de nacionalidad cubana que intentaban salir de la isla con dirección a los Estados Unidos se hicieron a la mar en un remolcador ("13 de Marzo", reparado en su totalidad y con un motor nuevo) al servicio de Fidencio Ramel Prieto, jefe de operaciones del puerto de La Habana y secretario del Partido Comunista de Cuba en aquel lugar, desde el puerto ubicado en la ciudad de La Habana. La embarcación utilizada para la huída pertenecía a la Empresa de Servicios Marítimos del Ministerio de Transportes.
Según testigos presenciales que sobrevivieron al naufragio, apenas zarpó el remolcador “13 de Marzo” del puerto cubano, comenzaron a ser perseguidos por dos barcos (Polargo 2 y Polargo3) de la misma empresa estatal. A unos 45 minutos del viaje, cuando se encontraba a siete millas de distancia de las costas cubanas - y luego de que trataron primeramente de acorralarlo en un lugar conocido como “La Poceta”-, otra embarcación (Polargo 5) perteneciente a la mencionada empresa se sumó. Iban equipadas con tanques y cañones de agua.La embarcación de la empresa estatal cubana denominada “Polargo 2” bloqueó por delante al viejo remolcador “13 de Marzo”, mientras la otra embarcación denominada “Polargo 3” la embistió por detrás, partiéndole la popa. Las embarcaciones estatales se ubicaron en los lados laterales (Polargo 3 y Polargo 5) lanzándoles agua a presión -a todas las personas que se encontraban en la cubierta- mediante los cañones que poseían. La presión de los chorros es igual a 1500 Kg f por pulg. cuadrada y utilizaba agua salada extraída del mismo mar. Nunca terminaban los chorros.
El clamor de las mujeres y niños que se encontraban a bordo en la cubierta del remolcador “13 de marzo” no impidió que cesara el ataque. Dicha embarcación se hundió con un saldo de 37 personas muertas.
Muchas de las personas perecieron en el naufragio debido a que se vieron obligadas a refugiarse en el cuarto de máquinas por la alta presión de los chorros de agua que les lanzaban a todos los que se encontraban en la cubierta.
Lanchas guardafronteras se encontraban en la escena un poco alejados para que el hecho no tuviera matices militares, pero estaban allí contemplando el genocidio. Los sobrevivientes de la tragedia afirman que están vivos por un milagro, pues en el instante en que estaban a punto de morir, aparece un barco griego por las cercanías y al notar las lanchas guardafronteras que estaba viendo el hecho deciden finalmente prestar socorro. Estaban actuando al parecer con la idea de no dejar testigos. Gracias al barco griego hay 31 supervivientes.
Muchas de las personas perecieron en el naufragio debido a que se vieron obligadas a refugiarse en el cuarto de máquinas por la alta presión de los chorros de agua que les lanzaban a todos los que se encontraban en la cubierta.
Lanchas guardafronteras se encontraban en la escena un poco alejados para que el hecho no tuviera matices militares, pero estaban allí contemplando el genocidio. Los sobrevivientes de la tragedia afirman que están vivos por un milagro, pues en el instante en que estaban a punto de morir, aparece un barco griego por las cercanías y al notar las lanchas guardafronteras que estaba viendo el hecho deciden finalmente prestar socorro. Estaban actuando al parecer con la idea de no dejar testigos. Gracias al barco griego hay 31 supervivientes.
Los sobrevivientes también afirman que los tripulantes de los tres barcos estatales (Polargo 2, 3, 5) no prestaron socorro a las víctimas. Regresaron a sus espigones vacíos. Una vez rescatados, los mismos fueron trasladados al puesto de guardacostas cubano de Jaimanitas, ubicado al oeste de La Habana. De allí, fueron trasladados al Centro de Detención de Villa Marista. Las mujeres y los niños fueron liberados y los hombres permanecieron detenidos.
Negativa del Estado cubano a recuperar los cadáveres de las víctimas
En los días posteriores al naufragio, familiares de las víctimas que perecieron ahogadas se dirigieron a las autoridades cubanas a fin de rescatar los cuerpos que se encontraban en el fondo del mar. La respuesta oficial fue que no contaban con buzos especializados para rescatar los cadáveres.
Las autoridades cubanas dicen que no contaban con medios de izaje para sacar a flote la embarcación y rescatar los muertos. El perito dijo a uno de los sobrevivientes (Jorge García Mas) que el remolcador 13 de Marzo estaba hundido en un punto a 3,5 km de profundidad, el sobreviviente le desplegó una Carta Náutica que llevaba consigo e increpó al perito a que buscara esa cota de profundidad en el mapa, cosa que no podía hallar porque la cota mayor en ese sitio el veril no rebasa los 800 metros. Jorge afirma que ellos tenían dos medios importantes para sacar el remolcador: La grúa Pablo Sandoval y la Magnun XII (capaces de izar embarcaciones gigantescas hundidas a mas de 1000 metros ) y que si esa fuera la razón, por qué no le entregaron el cadáver de su nieto que se ahogo en la superficie, o el cadáver de Fidencio Ramel que fue impactado por un chorro de agua y se ahoga en la superficie, por qué no le entregaron el cadáver de Rosa M. Alcalde a sus familiares, quien sirvió de sostén a muchos sobrevivientes que imaginaron que era una balsa porque ella flotaba.
La organización sin fines de lucro “Hermanos al Rescate” -que se dedica a rescatar a los balseros cubanos que intentan escapar de la isla- solicitó autorización al Gobierno cubano para sobrevolar el lugar de los hechos, a fin de ayudar a rescatar los cadáveres, pero la petición fue rechazada de inmediato. Ninguno de los cuerpos de los ahogados ha sido rescatado por las autoridades cubanas hasta la fecha, a pesar de que el hundimiento del barco remolcador “13 de Marzo” tuvo lugar en aguas territoriales cubanas.
2.- Las Víctimas
Niños desaparecidos:
1- Hellen Martínez Enríquez - 5 meses
2- Xicdy Rodríguez Fernández -2 años
3- Angel René Abreu Ruiz -3 años
4- José Carlos Nicle Anaya -3 años
5- Giselle Borges Alvarez -4 años
6- Caridad Leyva Tacoronte -5 años
7- Juan Mario Gutiérrez García -10 años
8- Yasser Perodín Almanza -11 años
9- Yousell Eugenio Pérez Tacoronte -11 años
10- Eliecer Suárez Plasencia -12 años
Jóvenes desaparecidos:
11- Mayulis Menéndez Tacoronte -17 años
12- Miladys Sanabria Cabrera -19 años
13 - Joel García Suárez -20 años
14- Odalys Muñoz García -21 años
15- Yaltamira Anaya Carrasco -22 años
16- Yuliana Enríquez Carrazana -22 años
17- Lissett María Alvarez Guerra -24 años
18- Jorge Gregorio Balmaseda Castillo -24 años
19- Ernesto Alfonso Loureiro -25 años
20- María Miralis Fernández Rodríguez -27 años
21- Jorge Arquímedes Levrígido Flores -28 años
22- Leonardo Notario Góngora -28 años
23- Pilar Almanza Romero -31 años
24- Rigoberto Feu González -31 años
25- Omar Rodríguez Suárez -33 años
26- Lázaro Enrique Borges Briel -34 años
27- Martha Caridad Tacoronte Vega -35 años
28- Julia Caridad Ruiz Blanco -35 años
Adultos desaparecidos:
29- Eduardo Suárez Esquivel -38 años
30- Martha M.Carrasco Sanabria -45 años
31- Augusto Guillermo Guerra Martínez -45 años
32- Rosa María Alcal de Puig -47 años
33- Estrella Suárez Esquivel -48 años
34- Reynaldo Joaquín Marrero Alamo -48 años
35- Amado González Raíces -50 años
36- Fidencio Ramel Prieto Hernández -51 años
37- Manuel Cayol -50 años
TESTIMONIO DE UNA MADRE SOBREVIVIENTE AL HUNDIMIENTO DEL REMOLCADOR "13 DE MARZO"
El 13 de Julio de 1994, ocurrió la mundialmente conocida MASACRE DEL REMOLCADOR 13 DE MARZO frente a las costas cubanas por el régimen cubano. Ese día setenta y dos hombres, mujeres y niños abordaron este pequeño barco con el único propósito de escapar hacia los Estados Unidos. La embarcación fué perseguida por la guardia costera castrista durante unos 45 minutos. No fué hasta entonces que el gobierno cubano comenzó a embestir el barco cargado de refugiados indefensos hasta provocar su fatídico hundimiento. El testimonio de una madre sobreviviente a la tragedia: María Victoria García Suárez será vívidamente expuesto a continuación. Ese día, María Victoria perdió a su esposo, su hijo de 10 años, su hermano, tres tíos y dos primos. Su testimonio desgarrador revela lo que le sucedió a su hijito una vez que estaban en el agua.
María Victoria García Suárez. 30 años de edad. Madre sobreviviente que pierde a su hijo en el Remolcador 13 de Marzo.
Les confieso que aunque vivamos juntos, me resulta muy embarazoso conversar con mi hija sobre este asunto. Y no es porque se niegue a hablar, sino que ambos experimentamos sensaciones de dolor compartido que impiden una adecuada fluidéz en la charla.
Ella describe con mucha exactitud los momentos trágicos vividos y logra involucrarme como un protagonista más del suceso. Al final terminamos desgastados.
Desde el fatídico día hasta hoy, van dos veces que la entrevisto. Y siempre repite lo mismo, como para no dejar lugar a dudas sobre la veracidad de lo expuesto. Ahora añade mayor riqueza a sus argumentos.
Malli, como suele llamársele en la casa, no conoce el odio ni la violencia. Su niñez transcurre dentro de una atmósfera de amor y comprensión. Precisamente por la falta de ingredientes de crudeza en ella, se multiplica el impacto de esta amarga experiencia y le abre un enorme surco de dolor en su corazón.
Este conmovedor relato lo obtuve una tarde en una de las dos habitaciones de mi casa. Estaban presentes también, mi hijo Jorge Félix e Iván el sobrino.
"Con los matules al hombro cogimos la guagua. Mi grupo lo componen: Juan Mario mi hijo, Ernesto mi esposo, Joel mi hermano, Eddy y Estrella mis tíos, Eliecer y Omar mis primos, María Miralis y Xicdy esposa e hija de Omar. Además, Armando Morales Piloto amigo de Eddy, Julia Caridad y su hijo Angel René, y Yaltamira con José Carlos; se agregó Espiga. Dentro de la guagua ya venían Lázaro Borges (Felo) chofer y primo de mi papá, su esposa Lisset y la hija Giselle, y Guillermo el tío. Arrancamos sin saber a donde.
Diez o quince minutos después, paramos. Pensé en la policía y corrí la cortina de la ventanilla a un lado para ver. Estábamos en la rotonda de Cojimar recogiendo otro grupo. Eran bastante. Luego de saludarnos, continuamos.
Dejé abierta la cortina para curiosear. Ibamos por todo Via Blanca rumbo a la Habana hasta el Paso Superior. Al llegar al semáforo de Vía Blanca y Fábrica, en vez de doblar a la derecha para el puerto, continuamos recto y más adelante entramos en la Benéfica.
En el parqueo se apagó el motor; como esperando por alquien que no estaba pero me doy cuenta que hacíamos tiempo. Felo tenía puesto Radio Reloj por el altavoz.
No demoramos tanto, partimos enseguida. Dos policías nos saludaron a la salida. Bordeamos a patrullas hasta frente a la fábrica de cementos. Allí, doblamos a la izquierda en el Anillo y pronto llegamos al punto. El muelle queda un poco más allá de la planta de Tallapiedra, en la acera de enfrente.
Desperté al niño; estaba dormidito y nos bajamos. Alguno dejó olvidada una mochila en el piso. La recogí y entregué después. Felo mete la guagua en la rampa, la cierra y deja puestas las llaves en el chucho.
Entramos en el remolcador, uno tras otro y sin hacer bulla. Un hombre nos guía diciendo: Sujétense bien. Cuidado no resbalen. Aléjense del motor. Por la derecha; por la izquierda. Péguense a las paredes del casco.
El niño a mi lado no hallaba respuestas a sus inquietudes. Quedamos en ir a un Campismo y la realidad ante sus ojitos es otra. Por eso no se cansa de preguntar: "Mamá, a donde vamos?
Y yo le repito: a pasear... a pasear, entonces me empina la mirada de lado y hace shis, shis, como si friera huevos. No está conforme, refunfuña y repite: contrá... oyemé...
Subí a la cubierta bajo protesta de mi esposo cuando me lo pidieron.Abajo, él trató de sujetarme, pero le dije: sígueme y no lo hizo. Conmigo habían otras madres con sus hijos, éramos pocos allí.
Me acomodo por la parte de popa debajo del toldo que sirve de techo y nos sujetamos del palo que tiene la campanita arriba. El niño lo meto dentro de un corralito en la misma base del palo. Navegamos un rato y es cuando el niño me pregunta, mirando hacia atrás: Mamá, que es esa luz? Entonces yo miro y compruebo que otro barco nos sigue. Si mi hijo, es otro barco, le dije sin quitar mi vista de esa dirección.
El niño continúa insistiendo. Sacude sus manitas y los ojitos parecen desorbitárseles: Mamá, mamá, se acerca...!
Alguien desde alante avisa que somos perseguidos, y siento que vamos más deprisa pero los de atrás se nos adelantan. Comienzan a tirar chorros de agua y nos empujan duro por el costado. Trato de cubrir con mi cuerpo el del niño. Escucho los gritos de una mujer aterrorizada: Mi hijo..., mi hijo...!
Parece como si un chorro de esos le arranca el niño de entre los brazos.
Estábamos ahí mismitico donde atraca el Galeón. La gente en el Malecón lo vieron todo. No podía mirar bien de frente, porque las luces que alumbran encandila la vista.
Apuntan los chorros sobre mí y casi quedo desnuda. Parecían hincados de clavos sobre las espaldas y los muslos; pero el niño aunque estaba empapadito, no fué castigado. Me viraba de un lado para otro y le servía de escudo. Pobrecito!, apretado contra mi pecho me decía bajito: Ay mamita, que es ésto... Dios mío sálvanos...! Yo le daba aliento diciéndole que no tuviera miedo; que resistiera un poquito... que lo malo pasaba pronto. Pero seguían y seguían los chorros y los golpes.
Los que estaban cerca de mi huyeron de los ataques, algunos fueron lanzados brutalmente contra los hierros y maderas. Quedé sola con mi hijo aguantada del palo; temía moverme y ser lanzada también. No tuve más remedio que esperar que se cansaran o nos mataran.
Yo estaba de espaldas a la popa, y el niño me advierte: Cuidado mamá, viene pa'arriba de nosotros! trato de portegerme apretándome contra el niño y el palo. Aquello parecía un tiburón que venía a tragarnos. Llegó arriba de nosotros hasta que se monta encima y parte el barco por atrás. poco faltó para que me exprimiera contra el palo. El niño grita temblando y lloroso: Nos rendimos, nos rendimos...
Otro hombre llama: Jabao.. Jabao, déjanos ya... mira que hay mujeres y niños...
Y el asesino respondió burlón: Eso no era lo que ustedes querían? Ahí tienen, ahora arréglenselas como puedan o muéranse!
Nuestro barco se hundía y yo desesperada no hallaba que hacer. Cogí al niño y lo cargué. Pobrecito, rezaba, estaba como espantado. Se comía las uñitas y presentía lo malo.
El agua comenzó a subir, mejor dicho, nosotros a bajar. Le dije al niño: Papi, sal del corralito y encarámate sobre mí. Ahora abraza tus piernecitas por mi cintura y sujétate de mi cuello con tus bracitos... apriétame fuerte y no me sueltes... coge aire bastante y cierra tu boquita. Todo se lo fuí diciendo en la medida que la situación se iba agravando, y él obedece.
-Si mamá, fueron sus últimas palabras con una vocecita que casi no se oía. Poco a poco fuímos bajando hasta que el mar nos traga completos. No sé cuando bajé ni como subí. No se si morí o volví a vivir. Parece que moví rápido las piernas y salimos a flote por dos veces. El niño seguía abrazado como dormido. Entonces lo llamo: Joanmi, Joanmi, pero no me respondía. Había perdido todas sus fuerzas por el agua tragada, estaba como desmadejadito.
Me mantengo a flote moviendo rápido las piernas. Miro alrededor y me aguanto de un bulto flotante; parecía una balsa, pero era Rosa ya muerta. Recuerdo sus gritos de locura durante los ataques. Sigo aguantada de ella y pido auxilio; temía demorarme y que el niño se muriera. Otras personas a las que nada más se le veían las cabecitas, también gritaban. Y aquellos barcos que nos hundieron, daban vueltas formando un remolino; no podía mantenerme así por mucho tiempo. Entonces descubro una caja flotando con un grupo de personas encaramadas. Trato de alcanzarla con el niño a cuestas y empujando a Rosa. Me acerco a la distancia del brazo. Algunos me tienden los suyos para acortar el tramo; pero al soltarme de rosa para agarrarme de la gente, lo hago con tanta fuerza y desesperoque todos me vinieron encima. Entre éstos y los de atrás que me agarraban las piernas para salvarse también, se desprende el niño y se me vá. Grité desesperada: Cójanme al niño, auxilio se me ahoga!, pero nada, todo fué inútil. Se perdió ante mis ojos. y lo más triste, no tenía fuerzas para nadar solito, había tragado mucha agua.
Junto a otros, permanecí sujeta al borde de la caja. Los remolcadores retrocedían cuando alguno trataba de darle alcance buscando socorro. Por fin unas lanchas de Guardafronteras tiraron salvavidas amarrados a sogas.
Un día como hoy, siento una terrible verguenza ajena de ser cubano, y si lo que hay escrito en esta entrada tiene algo incierto por favor comentarlo con pruebas sensatas y honestas.
Las autoridades cubanas dicen que no contaban con medios de izaje para sacar a flote la embarcación y rescatar los muertos. El perito dijo a uno de los sobrevivientes (Jorge García Mas) que el remolcador 13 de Marzo estaba hundido en un punto a 3,5 km de profundidad, el sobreviviente le desplegó una Carta Náutica que llevaba consigo e increpó al perito a que buscara esa cota de profundidad en el mapa, cosa que no podía hallar porque la cota mayor en ese sitio el veril no rebasa los 800 metros. Jorge afirma que ellos tenían dos medios importantes para sacar el remolcador: La grúa Pablo Sandoval y la Magnun XII (capaces de izar embarcaciones gigantescas hundidas a mas de 1000 metros ) y que si esa fuera la razón, por qué no le entregaron el cadáver de su nieto que se ahogo en la superficie, o el cadáver de Fidencio Ramel que fue impactado por un chorro de agua y se ahoga en la superficie, por qué no le entregaron el cadáver de Rosa M. Alcalde a sus familiares, quien sirvió de sostén a muchos sobrevivientes que imaginaron que era una balsa porque ella flotaba.
La organización sin fines de lucro “Hermanos al Rescate” -que se dedica a rescatar a los balseros cubanos que intentan escapar de la isla- solicitó autorización al Gobierno cubano para sobrevolar el lugar de los hechos, a fin de ayudar a rescatar los cadáveres, pero la petición fue rechazada de inmediato. Ninguno de los cuerpos de los ahogados ha sido rescatado por las autoridades cubanas hasta la fecha, a pesar de que el hundimiento del barco remolcador “13 de Marzo” tuvo lugar en aguas territoriales cubanas.
2.- Las Víctimas
Niños desaparecidos:
1- Hellen Martínez Enríquez - 5 meses
2- Xicdy Rodríguez Fernández -2 años
3- Angel René Abreu Ruiz -3 años
4- José Carlos Nicle Anaya -3 años
5- Giselle Borges Alvarez -4 años
6- Caridad Leyva Tacoronte -5 años
7- Juan Mario Gutiérrez García -10 años
8- Yasser Perodín Almanza -11 años
9- Yousell Eugenio Pérez Tacoronte -11 años
10- Eliecer Suárez Plasencia -12 años
Jóvenes desaparecidos:
11- Mayulis Menéndez Tacoronte -17 años
12- Miladys Sanabria Cabrera -19 años
13 - Joel García Suárez -20 años
14- Odalys Muñoz García -21 años
15- Yaltamira Anaya Carrasco -22 años
16- Yuliana Enríquez Carrazana -22 años
17- Lissett María Alvarez Guerra -24 años
18- Jorge Gregorio Balmaseda Castillo -24 años
19- Ernesto Alfonso Loureiro -25 años
20- María Miralis Fernández Rodríguez -27 años
21- Jorge Arquímedes Levrígido Flores -28 años
22- Leonardo Notario Góngora -28 años
23- Pilar Almanza Romero -31 años
24- Rigoberto Feu González -31 años
25- Omar Rodríguez Suárez -33 años
26- Lázaro Enrique Borges Briel -34 años
27- Martha Caridad Tacoronte Vega -35 años
28- Julia Caridad Ruiz Blanco -35 años
Adultos desaparecidos:
29- Eduardo Suárez Esquivel -38 años
30- Martha M.Carrasco Sanabria -45 años
31- Augusto Guillermo Guerra Martínez -45 años
32- Rosa María Alcal de Puig -47 años
33- Estrella Suárez Esquivel -48 años
34- Reynaldo Joaquín Marrero Alamo -48 años
35- Amado González Raíces -50 años
36- Fidencio Ramel Prieto Hernández -51 años
37- Manuel Cayol -50 años
TESTIMONIO DE UNA MADRE SOBREVIVIENTE AL HUNDIMIENTO DEL REMOLCADOR "13 DE MARZO"
El 13 de Julio de 1994, ocurrió la mundialmente conocida MASACRE DEL REMOLCADOR 13 DE MARZO frente a las costas cubanas por el régimen cubano. Ese día setenta y dos hombres, mujeres y niños abordaron este pequeño barco con el único propósito de escapar hacia los Estados Unidos. La embarcación fué perseguida por la guardia costera castrista durante unos 45 minutos. No fué hasta entonces que el gobierno cubano comenzó a embestir el barco cargado de refugiados indefensos hasta provocar su fatídico hundimiento. El testimonio de una madre sobreviviente a la tragedia: María Victoria García Suárez será vívidamente expuesto a continuación. Ese día, María Victoria perdió a su esposo, su hijo de 10 años, su hermano, tres tíos y dos primos. Su testimonio desgarrador revela lo que le sucedió a su hijito una vez que estaban en el agua.
María Victoria García Suárez. 30 años de edad. Madre sobreviviente que pierde a su hijo en el Remolcador 13 de Marzo.
Les confieso que aunque vivamos juntos, me resulta muy embarazoso conversar con mi hija sobre este asunto. Y no es porque se niegue a hablar, sino que ambos experimentamos sensaciones de dolor compartido que impiden una adecuada fluidéz en la charla.
Ella describe con mucha exactitud los momentos trágicos vividos y logra involucrarme como un protagonista más del suceso. Al final terminamos desgastados.
Desde el fatídico día hasta hoy, van dos veces que la entrevisto. Y siempre repite lo mismo, como para no dejar lugar a dudas sobre la veracidad de lo expuesto. Ahora añade mayor riqueza a sus argumentos.
Malli, como suele llamársele en la casa, no conoce el odio ni la violencia. Su niñez transcurre dentro de una atmósfera de amor y comprensión. Precisamente por la falta de ingredientes de crudeza en ella, se multiplica el impacto de esta amarga experiencia y le abre un enorme surco de dolor en su corazón.
Este conmovedor relato lo obtuve una tarde en una de las dos habitaciones de mi casa. Estaban presentes también, mi hijo Jorge Félix e Iván el sobrino.
"Con los matules al hombro cogimos la guagua. Mi grupo lo componen: Juan Mario mi hijo, Ernesto mi esposo, Joel mi hermano, Eddy y Estrella mis tíos, Eliecer y Omar mis primos, María Miralis y Xicdy esposa e hija de Omar. Además, Armando Morales Piloto amigo de Eddy, Julia Caridad y su hijo Angel René, y Yaltamira con José Carlos; se agregó Espiga. Dentro de la guagua ya venían Lázaro Borges (Felo) chofer y primo de mi papá, su esposa Lisset y la hija Giselle, y Guillermo el tío. Arrancamos sin saber a donde.
Diez o quince minutos después, paramos. Pensé en la policía y corrí la cortina de la ventanilla a un lado para ver. Estábamos en la rotonda de Cojimar recogiendo otro grupo. Eran bastante. Luego de saludarnos, continuamos.
Dejé abierta la cortina para curiosear. Ibamos por todo Via Blanca rumbo a la Habana hasta el Paso Superior. Al llegar al semáforo de Vía Blanca y Fábrica, en vez de doblar a la derecha para el puerto, continuamos recto y más adelante entramos en la Benéfica.
En el parqueo se apagó el motor; como esperando por alquien que no estaba pero me doy cuenta que hacíamos tiempo. Felo tenía puesto Radio Reloj por el altavoz.
No demoramos tanto, partimos enseguida. Dos policías nos saludaron a la salida. Bordeamos a patrullas hasta frente a la fábrica de cementos. Allí, doblamos a la izquierda en el Anillo y pronto llegamos al punto. El muelle queda un poco más allá de la planta de Tallapiedra, en la acera de enfrente.
Desperté al niño; estaba dormidito y nos bajamos. Alguno dejó olvidada una mochila en el piso. La recogí y entregué después. Felo mete la guagua en la rampa, la cierra y deja puestas las llaves en el chucho.
Entramos en el remolcador, uno tras otro y sin hacer bulla. Un hombre nos guía diciendo: Sujétense bien. Cuidado no resbalen. Aléjense del motor. Por la derecha; por la izquierda. Péguense a las paredes del casco.
El niño a mi lado no hallaba respuestas a sus inquietudes. Quedamos en ir a un Campismo y la realidad ante sus ojitos es otra. Por eso no se cansa de preguntar: "Mamá, a donde vamos?
Y yo le repito: a pasear... a pasear, entonces me empina la mirada de lado y hace shis, shis, como si friera huevos. No está conforme, refunfuña y repite: contrá... oyemé...
Subí a la cubierta bajo protesta de mi esposo cuando me lo pidieron.Abajo, él trató de sujetarme, pero le dije: sígueme y no lo hizo. Conmigo habían otras madres con sus hijos, éramos pocos allí.
Me acomodo por la parte de popa debajo del toldo que sirve de techo y nos sujetamos del palo que tiene la campanita arriba. El niño lo meto dentro de un corralito en la misma base del palo. Navegamos un rato y es cuando el niño me pregunta, mirando hacia atrás: Mamá, que es esa luz? Entonces yo miro y compruebo que otro barco nos sigue. Si mi hijo, es otro barco, le dije sin quitar mi vista de esa dirección.
El niño continúa insistiendo. Sacude sus manitas y los ojitos parecen desorbitárseles: Mamá, mamá, se acerca...!
Alguien desde alante avisa que somos perseguidos, y siento que vamos más deprisa pero los de atrás se nos adelantan. Comienzan a tirar chorros de agua y nos empujan duro por el costado. Trato de cubrir con mi cuerpo el del niño. Escucho los gritos de una mujer aterrorizada: Mi hijo..., mi hijo...!
Parece como si un chorro de esos le arranca el niño de entre los brazos.
Estábamos ahí mismitico donde atraca el Galeón. La gente en el Malecón lo vieron todo. No podía mirar bien de frente, porque las luces que alumbran encandila la vista.
Apuntan los chorros sobre mí y casi quedo desnuda. Parecían hincados de clavos sobre las espaldas y los muslos; pero el niño aunque estaba empapadito, no fué castigado. Me viraba de un lado para otro y le servía de escudo. Pobrecito!, apretado contra mi pecho me decía bajito: Ay mamita, que es ésto... Dios mío sálvanos...! Yo le daba aliento diciéndole que no tuviera miedo; que resistiera un poquito... que lo malo pasaba pronto. Pero seguían y seguían los chorros y los golpes.
Los que estaban cerca de mi huyeron de los ataques, algunos fueron lanzados brutalmente contra los hierros y maderas. Quedé sola con mi hijo aguantada del palo; temía moverme y ser lanzada también. No tuve más remedio que esperar que se cansaran o nos mataran.
Yo estaba de espaldas a la popa, y el niño me advierte: Cuidado mamá, viene pa'arriba de nosotros! trato de portegerme apretándome contra el niño y el palo. Aquello parecía un tiburón que venía a tragarnos. Llegó arriba de nosotros hasta que se monta encima y parte el barco por atrás. poco faltó para que me exprimiera contra el palo. El niño grita temblando y lloroso: Nos rendimos, nos rendimos...
Otro hombre llama: Jabao.. Jabao, déjanos ya... mira que hay mujeres y niños...
Y el asesino respondió burlón: Eso no era lo que ustedes querían? Ahí tienen, ahora arréglenselas como puedan o muéranse!
Nuestro barco se hundía y yo desesperada no hallaba que hacer. Cogí al niño y lo cargué. Pobrecito, rezaba, estaba como espantado. Se comía las uñitas y presentía lo malo.
El agua comenzó a subir, mejor dicho, nosotros a bajar. Le dije al niño: Papi, sal del corralito y encarámate sobre mí. Ahora abraza tus piernecitas por mi cintura y sujétate de mi cuello con tus bracitos... apriétame fuerte y no me sueltes... coge aire bastante y cierra tu boquita. Todo se lo fuí diciendo en la medida que la situación se iba agravando, y él obedece.
-Si mamá, fueron sus últimas palabras con una vocecita que casi no se oía. Poco a poco fuímos bajando hasta que el mar nos traga completos. No sé cuando bajé ni como subí. No se si morí o volví a vivir. Parece que moví rápido las piernas y salimos a flote por dos veces. El niño seguía abrazado como dormido. Entonces lo llamo: Joanmi, Joanmi, pero no me respondía. Había perdido todas sus fuerzas por el agua tragada, estaba como desmadejadito.
Me mantengo a flote moviendo rápido las piernas. Miro alrededor y me aguanto de un bulto flotante; parecía una balsa, pero era Rosa ya muerta. Recuerdo sus gritos de locura durante los ataques. Sigo aguantada de ella y pido auxilio; temía demorarme y que el niño se muriera. Otras personas a las que nada más se le veían las cabecitas, también gritaban. Y aquellos barcos que nos hundieron, daban vueltas formando un remolino; no podía mantenerme así por mucho tiempo. Entonces descubro una caja flotando con un grupo de personas encaramadas. Trato de alcanzarla con el niño a cuestas y empujando a Rosa. Me acerco a la distancia del brazo. Algunos me tienden los suyos para acortar el tramo; pero al soltarme de rosa para agarrarme de la gente, lo hago con tanta fuerza y desesperoque todos me vinieron encima. Entre éstos y los de atrás que me agarraban las piernas para salvarse también, se desprende el niño y se me vá. Grité desesperada: Cójanme al niño, auxilio se me ahoga!, pero nada, todo fué inútil. Se perdió ante mis ojos. y lo más triste, no tenía fuerzas para nadar solito, había tragado mucha agua.
Junto a otros, permanecí sujeta al borde de la caja. Los remolcadores retrocedían cuando alguno trataba de darle alcance buscando socorro. Por fin unas lanchas de Guardafronteras tiraron salvavidas amarrados a sogas.
Un día como hoy, siento una terrible verguenza ajena de ser cubano, y si lo que hay escrito en esta entrada tiene algo incierto por favor comentarlo con pruebas sensatas y honestas.
lunes, 25 de mayo de 2009
martes, 28 de abril de 2009
Cap07 Julio el Pelicano
Julio es un pelicano que llegó de la florida. Los muchachos con sus ansias de cazar todo lo que se mueva le rompieron un ala a pedradas a pesar del cuidado que tratan de tener los pescadores para que estas cosas no ocurran. Pero Julio le tocó lo peor, inválido tuvo que quedarse viendo como sus compañeros volvían a la florida tranquilamente en su vuelo pausado y alto. Cuentan los pescadores que cuando regresan, ya no quieren a Julio, lo miran de malas maneras y si es posible lo atacan con furia de venganza. Algunos dicen que porque Julio dejó abandonado en la florida mujer e hijos, otros que por problemas políticos pelicanienses. Nadie sabe la verdad. Solo que Julio cada día implora un poco de pescado para sobrevivir. Siempre fue libre y ahora, mas que el ala le duele depender de los que tienen la comida. El no puede hacer nada, no puede pescar, no puede irse, los de allá no lo quieren por quedarse. Con suerte sobrevivirá con lo que le den el resto de sus días hasta que suceda algo bueno como que se le sane el ala derecha rota por las piedras y emprenda vuelo de nuevo o sobrevivirá el resto de sus días sin ningún cambio en su triste situación. Lo que más le entristece es que no sabe si ese cambio está cerca o nunca va a suceder. Mientras, va tirando más o menos………. y……
........¿De que estaba hablando?......
lunes, 27 de abril de 2009
domingo, 26 de abril de 2009
Cap05 Unos atardeceres mas y ya
Tranquila niña mía, en unos atardeceres mas, todo cambiará para bien.
viernes, 24 de abril de 2009
Cap04 La canción de nuestros Padres
Apto para ver en HD(Alta Definicion) y pantalla completa presionando los botones al efecto en la parte inferior derecha de la ventana del visor una vez comenzado a reproducirse el video.
Cap03 Despacio.....despacio.
En la Habana se camina despacio porque no hay adonde llegar. No es el paradigma de los lugares y si de las contradicciones. Puedes ver un BMW o un Audi de última generación propiedad de un estado donde no se pueden comprar medicamentos contra el cáncer o pintar las escuelas.

En la Habana las guaguas no circulan, bajan escaleras de tantos baches y desniveles que hay en las calles. Ir a 60 kilómetros/ hora es romper la velocidad de la luz. Porque la luz, como las demás cosas físicas en La habana no obedecen a leyes terrenales. La luz en la Habana es viscosa y tiene vida propia. Por eso oirás a los Cubanos diciendo todo el tiempo, se fue la luz, vino la luz. No importan las fuertes inyecciones de petróleo o dólares, la luz es de las pocas cosas que se mueve con libertad en La Habana. Por las calles ves a los Cubanos mezclados con las almas que ya no están, en un breve momento vi la mía, pero cuando fui a hablarle se escurrió por un pasillo obscuro e interminable. Me dio miedo entrar. Quisiera que viniera conmigo adonde estoy ahora pero lo mas que he logrado es que se acerque al mar y huya despavorida terradentro otra vez. La Habana no está en este tiempo ni en ningún tiempo posible, es de esos sitios donde la gente muere esperando ser normal como el resto de los mortales pero ese valor se les está negado. En La Habana, o susurras, o eres un alma. No tienes celulas, sino noticias y en los momentos felices puedes suspirar. La Habana es un sitio de suspirantes.
En la Habana las guaguas no circulan, bajan escaleras de tantos baches y desniveles que hay en las calles. Ir a 60 kilómetros/ hora es romper la velocidad de la luz. Porque la luz, como las demás cosas físicas en La habana no obedecen a leyes terrenales. La luz en la Habana es viscosa y tiene vida propia. Por eso oirás a los Cubanos diciendo todo el tiempo, se fue la luz, vino la luz. No importan las fuertes inyecciones de petróleo o dólares, la luz es de las pocas cosas que se mueve con libertad en La Habana. Por las calles ves a los Cubanos mezclados con las almas que ya no están, en un breve momento vi la mía, pero cuando fui a hablarle se escurrió por un pasillo obscuro e interminable. Me dio miedo entrar. Quisiera que viniera conmigo adonde estoy ahora pero lo mas que he logrado es que se acerque al mar y huya despavorida terradentro otra vez. La Habana no está en este tiempo ni en ningún tiempo posible, es de esos sitios donde la gente muere esperando ser normal como el resto de los mortales pero ese valor se les está negado. En La Habana, o susurras, o eres un alma. No tienes celulas, sino noticias y en los momentos felices puedes suspirar. La Habana es un sitio de suspirantes.
miércoles, 22 de abril de 2009
Cap02 Mi Habana, tu Habana
Todas las tropelías pasadas se olvidan en el mismo momento en que andas un poco por sus costillas. Me refiero a La Habana, esa ciudad tuya, mía y de todos. Llegas a casa malhumorado por los trabajos que te costó llegar pero un abrazo cálido te hace olvidar que ayer rabiabas o llorabas de nostalgias o impotencias. Todas las marcas desaparecen para dar paso a simples besos de un solo lado de la cara con la profundidad azul del mar cercano. El amor y los sueños van juntos de la mano esquivando el humo y las contramareas. Quizás cuando menos te lo esperas ya has encontrado el camino de tu vida y cuando menos lo esperas lo vuelves a perder. Nos fuimos de la Habana pero ella fiel nunca se fue de nosotros. La llevamos a cuestas, a rastras, encima y debajo. Nos pesa, nos traba y a veces no deja ni respirar. Pero para amar hay que sostener, aguantar y vivir con lo que se nos da a nuestro alcance. Es fácil olvidar. Es solo una simple ciudad derruida en una isla cercana, pero cada grano de arena que tiene nos rasga con el cariño y el odio de una pésima relación abandonada. La Habana es una mala mujer, por la cual estamos dispuestos a morir en duelo, a viajar miles de kilómetros, a volar si es necesario.
Ay Habana de mis sueños, quien te perdiera, quien tuviera el poder de borrarte de mí. Déjame ser suizo, africano, boliviano o de cualquier lugar hermoso del mundo. Déjame vivir en Río o en Nueva York, pero déjame como yo te dejé de una vez. No me gastes mas mis horas de fotografías y pensamientos, no me hagas ver en tus sitios a las personas mas lindas del mundo ni me hagas respirar el hedor de tus calles como algo materno. No me hagas saborear la sal disuelta en el aire como energía vital. Si puedes mi Habana... Déjame.
Ay Habana de mis sueños, quien te perdiera, quien tuviera el poder de borrarte de mí. Déjame ser suizo, africano, boliviano o de cualquier lugar hermoso del mundo. Déjame vivir en Río o en Nueva York, pero déjame como yo te dejé de una vez. No me gastes mas mis horas de fotografías y pensamientos, no me hagas ver en tus sitios a las personas mas lindas del mundo ni me hagas respirar el hedor de tus calles como algo materno. No me hagas saborear la sal disuelta en el aire como energía vital. Si puedes mi Habana... Déjame.
martes, 21 de abril de 2009
Y entonces me fuí a La Habana......
Después de 10 largas horas cuando ves tierra comprendes con la euforia que gritaría Rodrigo de Triana al ver un pedazo de esta isla que parece estar tirada como a nadie le importa en medio del Caribe. Solo que Don Triana no estaría pensando en tener problemas en una aduana impredecible y atroz, protegida por leyes absurdas prestas a expoliar a cualquier visitante entretenido. Ya estaba advertido. Aunque la aerolínea permitiera el transporte de dos equipajes de 23 kilos cada uno y uno de mano de 10 esta regla no servía de mucho, ya que como sabemos estos controles de pesos es para vigilar cuanto se carga el avión y cuanto tienen que soportar por cada bulto los trabajadores del aeropuerto que a veces tienen que cargar con ellos. Pero lo raro, lo inexplicable es que al terminar el viaje y recoger tus maletas solo puedes entrar al país 30 kilogramos de los mas o menos 50 que te dejan cargar en el avión (¡WARNING!) 30 kilogramos, deben saberlo si van a viajar a la isla del absurdo, solo 30 kilos. Quizás detrás de todo esto haya una buena intención. Pensemos positivo, quizás la isla se está hundiendo y haya que controlar todo el peso que se mete en ella. Quizás la aduana no quiere que tú, viajero ambicioso y conocedor de las carestías de las familias o amigos que tienes dentro te dañes las vértebras con tanto equipaje. Pero no he comprobado aun estas hipótesis por lo pronto, voy pensando en positivo y no me paso de los 30 Kilos porque te los cobran en Moneda fuerte y bastante caro, lo que me lleva a otra idea. Puedes hundir la isla o puedes joderte las vértebras si pagas, este mundo está muy mal, el dinero lo puede todo, incluso crear leyes de libre albedrío en contra de los bolsillos de los viajantes. Tengo que decir que el trato en la aduana fue excelente, correcto y muy rápido. Me quedé impresionado de cómo habían hecho algunos cambios para agilizar el cobro...Perdón los tramites de la aduana. Le pregunté al agente que me atendió que como habían logrado hacer esta mejoría me respondió mirando a todos lados…..
Por suerte no llevaba nada que les pudiera interesar. Llámese cositas tecnológicas, solo mi cámara en mano por la cual como siempre hago, haré que ustedes, visitantes de este blog vean por mis ojos lo mismo que vea yo.
lunes, 16 de marzo de 2009
miércoles, 4 de marzo de 2009
El rastro de Madrid
Hoy he vuelto a preguntarme porque blogeo. Sigo sin descubrirlo. Quizás lo que cuente no tiene ningún uso, nada más que ser un espejo de la memoria andante. Mi blog es el sitio donde la memoria se mira al espejo. Pero aún así, no lo tengo claro. Eso sí, me gusta venir aquí y ver que los recuerdos están guardados en un sitio donde puedo visitarlos, verlos que están escritos y no en un sitio nebuloso y confuso que con el tiempo se va centrando en olvidarlos.
También me gusta hacer videos, es un entretenimiento trabajoso, difícil y a veces costoso. Pero es interesante para mí, un fanático de las memorias ver a todas las personas que se quedan conmigo dentro de mi cámara. Madrid es un sitio excelente. Cuando hace sol saltan los colores quizás más que en casi toda Europa y de hace unos días a esta parte me he prometido mirar el sitio donde estoy, donde voy, donde vivo. Esta ciudad está viva. Debemos mirarla, respirarla, soñarla y quererla como el resto de los sitios que están en nuestras almas. A propósito, es costumbre en mis videos tener una especie de alma guía, por lo general una persona que quiera mucho, esta persona siempre se mezcla en el entorno que retratan mis cámaras y raras veces intervienen en un cuadro completo, es como un punto que me centra en la realidad, porque en general cuando filmo también sueño y no logro centrarme en nada terrenalmente correcto. Por eso mis videos son raros y a alguien que entienda le parecen de una calidad técnica horrible. Gracias. En este video esa persona guía a la que quiero mucho le he dedicado unas fracciones de segundos porque me hace sonreír, he puesto la escena en blanco y negro porque al verla me he quedado todos los colores para mi, esos segundos son vitales para que mi ánimo se cargue a seguir escribiendo, a seguir filmando. No la busquen. Es como una musa o una cosa rara de estas mitológicas que solo habita en mis sueños.
También me gusta hacer videos, es un entretenimiento trabajoso, difícil y a veces costoso. Pero es interesante para mí, un fanático de las memorias ver a todas las personas que se quedan conmigo dentro de mi cámara. Madrid es un sitio excelente. Cuando hace sol saltan los colores quizás más que en casi toda Europa y de hace unos días a esta parte me he prometido mirar el sitio donde estoy, donde voy, donde vivo. Esta ciudad está viva. Debemos mirarla, respirarla, soñarla y quererla como el resto de los sitios que están en nuestras almas. A propósito, es costumbre en mis videos tener una especie de alma guía, por lo general una persona que quiera mucho, esta persona siempre se mezcla en el entorno que retratan mis cámaras y raras veces intervienen en un cuadro completo, es como un punto que me centra en la realidad, porque en general cuando filmo también sueño y no logro centrarme en nada terrenalmente correcto. Por eso mis videos son raros y a alguien que entienda le parecen de una calidad técnica horrible. Gracias. En este video esa persona guía a la que quiero mucho le he dedicado unas fracciones de segundos porque me hace sonreír, he puesto la escena en blanco y negro porque al verla me he quedado todos los colores para mi, esos segundos son vitales para que mi ánimo se cargue a seguir escribiendo, a seguir filmando. No la busquen. Es como una musa o una cosa rara de estas mitológicas que solo habita en mis sueños.
El rastro de Madrid.
Debe su nombre a que en la zona donde se instala se ubicaban antaño varias tenerías o curtidurías en torno a la calle de la Ribera de Curtidores cerca del matadero que se encontraba en la ribera del Río Manzanares, por lo que al transportar arrastrando las reses ya muertas con sus pieles desde el matadero hasta las curtidurías, se dejaba un rastro de sangre Una oscura leyenda atribuye también el nombre a la sangre que dejaban los condenados a garrote vil, que eran ejecutados públicamente en este lugar. El término también significaba las afueras, límite hasta donde alcanzaba la jurisdicción de los alcaldes de Corte.
Puede parecer agobiante, pero muchas veces nos metemos en sitios absolutamente saturados de gente. La mayoría de las cosas que se puede comprar aquí tienen mejor precio que en otros sitios, y además, hay una tradición de tapeo por la zona muy interesante, con bares muy típicos.
Un Madrileño dice del rastro:
Puede ser cutre, peligroso, incómodo, sucio, desordenado y hortera, pero al mismo tiempo es uno de los lugares mágicos de Madrid. Hay que ir temprano, sin prisas, sin prejuicios, con cuidado pero recorriéndolo entero, calle a calle, puesto a puesto, rincon a rincón. Hay de todo, objetos vulgares a precios astronómicos y preciosidades secretas que se pueden conseguir a precios ajustados. Todo depende del tino, la paciencia y la capacidad de mirar y ver del comprador. Y, además, no es obligatorio comprar, se puede disfrutar mucho paseando y preguntando. Recordar cosas vividas, objetos que usamos y perdimos y que ahora allí regresan a nuestro encuentro. Y aprender, de la gente que vende en la calle (duro oficio) de los tenderos con historias, de los compradores que saben lo que buscan. Es verdad que hay mucha morralla, mucha bandera y mucho objeto del todo a cien, pero rascando un poco aún aparece el espíritu del Rastro de toda la vida.
Muebles, juguetes, ropa, cámaras de fotos, relojes, radios, cromos, revistas, libros, objetos diversos. Todos de segunda o tercera mano, algunos verdaderas joyas con historia.
Puede parecer agobiante, pero muchas veces nos metemos en sitios absolutamente saturados de gente. La mayoría de las cosas que se puede comprar aquí tienen mejor precio que en otros sitios, y además, hay una tradición de tapeo por la zona muy interesante, con bares muy típicos.
Un Madrileño dice del rastro:
Puede ser cutre, peligroso, incómodo, sucio, desordenado y hortera, pero al mismo tiempo es uno de los lugares mágicos de Madrid. Hay que ir temprano, sin prisas, sin prejuicios, con cuidado pero recorriéndolo entero, calle a calle, puesto a puesto, rincon a rincón. Hay de todo, objetos vulgares a precios astronómicos y preciosidades secretas que se pueden conseguir a precios ajustados. Todo depende del tino, la paciencia y la capacidad de mirar y ver del comprador. Y, además, no es obligatorio comprar, se puede disfrutar mucho paseando y preguntando. Recordar cosas vividas, objetos que usamos y perdimos y que ahora allí regresan a nuestro encuentro. Y aprender, de la gente que vende en la calle (duro oficio) de los tenderos con historias, de los compradores que saben lo que buscan. Es verdad que hay mucha morralla, mucha bandera y mucho objeto del todo a cien, pero rascando un poco aún aparece el espíritu del Rastro de toda la vida.
Muebles, juguetes, ropa, cámaras de fotos, relojes, radios, cromos, revistas, libros, objetos diversos. Todos de segunda o tercera mano, algunos verdaderas joyas con historia.
domingo, 1 de marzo de 2009
jueves, 26 de febrero de 2009
No mezclar Ron con limón
Algunas personas se alimentan del pasado. Yo por ejemplo. No engorda. El pasado NO es una animal que tu matas y te comes, no. Tampoco es una planta que cortas y una vez consumida muere para siempre. No es algo que haya que replantar, regar o cuidar porque existe por si solo y se regenera aun en contra de la voluntad del que lo sufra o lo disfrute según sea el caso. Genera la misma polémica que las demás cosas humanas o terrenales como el amor, la guerra o la evolución. Está unido en una relación enfermiza a la memoria. Uno no puede existir sin el otro, son complementos que a su vez por si solos también son capaces de actuar sobre los estragos o los logros de la vida de cada cual. A pesar de todo lo anteriormente dicho, el pasado es como un animalito que a veces te mima, o te hace reír. Recordar los viejos tiempos, o no necesariamente buenos te puede ayudar en un día tedioso ó monótono. Cuando vives en un sitio seguro. La memoria te puede enseñar quien eres, cuando te quejas de que tu teléfono móvil de ultima generación no le caben tantas canciones Mp3 como quisieras, o de tu flamante carro que no tiene la potencia de el de al lado para que no te adelante esos escasos segundos en los que queremos salir primero de un semáforo para no ir a mas ningún sitio que un monótono trabajo donde no eres nada mas que una absurda herramienta. Es un buen momento para echar mano de la memoria, pensar que una vez reímos sin nada. Recordar que el mar era nuestra única pregunta y fin. Que ver un pez saltando daba suerte para ese día y la ilusión de conseguir un amor prohibido era la meta más imposible que teníamos. Nuestras metas ahora son otras. Metas que no están en nuestras manos ni en nuestra palabra, que las tenemos por seguir la corriente a una sociedad que te exige eso. Tener metas, mientras más grandes mejor. Incluso las imposibles metas materiales de las que se alimentan muchos. Por eso no me adapto, y me gusta no adaptarme. Ningún tiempo pasado fue mejor, solo que el actual es diferente. Hay palabras que te hacen pensar….
Estimado Yoyi:
Veo que con frecuencia te embarga la nostalgia que se agudiza cuando uno está lejos de su tierra y de su gente y lo comprendo. Sin embargo hay que impedir que las cadenas de esos recuerdos no sean un lastre que te impida vivir el presente con plenitud sin perder la esperanza en un futuro mejor...
Un abrazo
Hay personas que navegan sobre la razón, el pensamiento y la experiencia. También cualquier día es bueno para cambiar. Cambiar es el principio de las cosas nuevas ya sean buenas o malas. Quizás es lo que necesito para ver el sitio donde vivo de manera diferente.
Quizás ha llegado un momento de hacer cosas distintas, mirar al suelo, al cielo. Ninguna vaga esperanza de vivir tiempos hermosos y simples va a volver porque es matemáticamente imposible. Quizás debo fijarme en los techos de Madrid o en las calles de la hermosa Barcelona, en los prados de las sierras de Ávila o en los hielos de la inmensa cordillera pirinea. Creo que ha llegado el momento de estar aquí. Después de más de 7 años, estoy viendo venir un alma que debe ser la mía. Se cansó como todos de esperar que las cosas mejorasen en mi sitio natal. No va a ser por ahora y se iba a morir sin fe, sin tierra y sin mi, así que quizás por eso ha venido. No hay nada que disculpar. Aquí estamos, no valemos para cambiar las cosas porque en principio no nos ponemos de acuerdo para nada, somos rebeldes inútiles. No se puede responder a una coz con una coz y es lo que venimos haciendo generacionalmente por siempre. No sé. Cuando pasan muchos años y no se llega a ningún sitio quizás uno deba cambiar de rumbos, este que llevamos quizás navega por el borde de ese disco que es la tierra y que algunos por educación piensan que es redonda. Hoy es un día raro. Como siempre estoy diciendo y pensando cosas que quizás nunca voy a hacer, pero no está mal darle vueltas a la chola, olla, bola, cabeza o como quieran llamarle. Mañana no he dicho nada. Esto no ha valido de nada, era solo un pensamiento.
Estimado Yoyi:
Veo que con frecuencia te embarga la nostalgia que se agudiza cuando uno está lejos de su tierra y de su gente y lo comprendo. Sin embargo hay que impedir que las cadenas de esos recuerdos no sean un lastre que te impida vivir el presente con plenitud sin perder la esperanza en un futuro mejor...
Un abrazo
Hay personas que navegan sobre la razón, el pensamiento y la experiencia. También cualquier día es bueno para cambiar. Cambiar es el principio de las cosas nuevas ya sean buenas o malas. Quizás es lo que necesito para ver el sitio donde vivo de manera diferente.
Quizás ha llegado un momento de hacer cosas distintas, mirar al suelo, al cielo. Ninguna vaga esperanza de vivir tiempos hermosos y simples va a volver porque es matemáticamente imposible. Quizás debo fijarme en los techos de Madrid o en las calles de la hermosa Barcelona, en los prados de las sierras de Ávila o en los hielos de la inmensa cordillera pirinea. Creo que ha llegado el momento de estar aquí. Después de más de 7 años, estoy viendo venir un alma que debe ser la mía. Se cansó como todos de esperar que las cosas mejorasen en mi sitio natal. No va a ser por ahora y se iba a morir sin fe, sin tierra y sin mi, así que quizás por eso ha venido. No hay nada que disculpar. Aquí estamos, no valemos para cambiar las cosas porque en principio no nos ponemos de acuerdo para nada, somos rebeldes inútiles. No se puede responder a una coz con una coz y es lo que venimos haciendo generacionalmente por siempre. No sé. Cuando pasan muchos años y no se llega a ningún sitio quizás uno deba cambiar de rumbos, este que llevamos quizás navega por el borde de ese disco que es la tierra y que algunos por educación piensan que es redonda. Hoy es un día raro. Como siempre estoy diciendo y pensando cosas que quizás nunca voy a hacer, pero no está mal darle vueltas a la chola, olla, bola, cabeza o como quieran llamarle. Mañana no he dicho nada. Esto no ha valido de nada, era solo un pensamiento.
viernes, 20 de febrero de 2009
Aquellos sitios de juegos (part 02)
lunes, 16 de febrero de 2009
Aquellos sitios de juegos (part 01)
Hace poco volví a este sitio. Es la Isla Japonesa del 1830, sitio que en el pasado fue casa del ministro de obras públicas de Cuba Carlos Miguel de Céspedes. De pequeño me colaba saltando varios muros con toda la pandilla del barrio para jugar en este sitio para nosotros misterioso y acogedor. Correr por sus túneles y pasadizos perseguidos por el que le tocaba era emocionante. Jugar a las espadas en el borde del puentecillo y el que se cayera al agua perdía, tomar por asalto la fortaleza cruzando a nado el foso de mar que la rodea y enfrentado a una feroz tribu de niños de otro barrio a pedradas en las cuales a más de uno hubo que darle puntos, era lo mejor de la época y el sitio. Hace poco volví y todo es pequeño, silencioso. No por eso el mar infinito deja de hacer su música contra las piedras coralinas colocadas cuidadosamente por artistas japoneses de la arquitectura. De ahí su nombre. La isla Japonesa del 1830. Años después, un buen sitio de pesca, también un buen sitio de amor con las novias del barrio y única manera que la visitáramos de noche dado el miedo que le teníamos y la mitológica historia de que ese sitio por las noches se hundía y resurgía cada día al amanecer, se que no es verdad, pero en cada mañana de sábado cuando podíamos acudir a tan hermoso lugar se veían en todas las piedras un goteo intermitente, salían pequeños cangrejos de todos lados y había un fortísimo olor a mar y a algas. Olor que me trae miles de recuerdos de toda una vida.
En los 90s se convirtió en un sitio en dolares y entonces si que no pudimos acercarnos más los chicos del barrio, ya no lo cuidaba el viejecillo que le daba de comer al mono que estaba encerrado en una jaula y se enfurecía cada vez que pasábamos tirándole cuanta cosa nos encontráramos en el camino, ahora lo cuidaban gente uniformada con armas y walkies. Era un reflejo de todo, dólares, prohibiciones, uniformados.
Esta ultima vez que fui, yo tenía dolares, pude pasar, me quedé atónito como el señor que tanto me persiguió con palos y piedras para echarme del sitio fue el mismo que me sirvió la cerveza amablemente.
- ¿recuerda unos niños que le tiraban cascaras de mango al mono y se tiraban al mar cuando usted los perseguía? - le pregunté sin mas.
- El mono murió hace veinte años - dijo sin inmutarse - y esos niños, están intentando venir a molestar todos los días, a todas horas.
Filmé lo más que pude para llevar conmigo esa parte de mis recuerdos (como siempre hago) y al salir vi a los niños, en short de escuela, rotos, desteñidos, a piedras contra las matas de uvas caletas expoliadas por los pequeños nativos, tratando de subir al muro, tratando de entrar a a fortaleza de los dolares
- ahí en la orillita hay un pedazo de andamio - le dije a uno que me escuchó con extrañeza - si lo pones en el muro ya saltas.
Malas ideas, malas ideas. todos entraron y en menos de un segundo mi mente se fue con ellos, correr descalzo, sin mas ropa que un short corroído por el salitre y las piedras, a gritos, a veces es un alivio para la memoria.
miércoles, 4 de febrero de 2009
Los heroes que se van yendo de la memoria......
Mi Isola está plagada de héroes, héroes grandes, héroes anónimos. Gente que con el decursar del tiempo y la vorágine de la vida diaria vamos olvidando poco a poco como esa mancha de café en el mantel de nuestras madres que se va borrando, no por el detergente sino por el cansancio. Hay héroes en todas las esquinas, en todos los sitios, en todos los tiempos. Para mí, son irremplazables en la vida. A través de ellos aprendí a decir verdad, a soñar, a luchar por los sueños por muy utópicos o desalmados que sean y suelen serlo, no hay otra forma de llamar a los sueños mas que con estas palabras que para algunas personas pueden ser una ofensa. Los héroes están por lo general enfermos de sueños y en casos mas graves hasta de esperanza. La vida los lleva por los caminos mas duros y a veces hasta suelen comportarse como todo lo contrario, quizás por modestia, quizás por costumbre o porque la mayoría de las veces ellos mismos no saben que son héroes de alguien. Desde que tengo uso de razón ellos van pasando poco a poco por mi memoria hasta que se van, por eso intento que algunos se queden para siempre. Lo peor es que quizás en momentos en que estuvieron enfrente de mí, ni siquiera reparé en ello, lo vengo a pensar ahora, cuando ya no están. Cuando el tiempo y la situación me llevan a aferrarme a no olvidar las cosas que me han hecho como soy porque no quiero ser como el sistema donde vivo, pretende que yo sea. Quiero ser como nací y para eso debo asistir a mi pasado casi todo el tiempo, es eso lo que nos hace un poco humanos.
De pequeño no había juguetes en ningún sitio y los padres a veces se echaban en cara a si mismos una carestía tan penosa como esa, ya que quizás otra cosa no, pero los niños en cuba, los hijos, suelen ser sagrados. Es normal ver a una madre no comer o no vestirse por darle de comer a sus hijos, es normal ver a un padre recorriendo muchos kilómetros por conseguir algo de proteínas para sus retoños, además es un acto de orgullo, es una costumbre cubana y de ahí vienen muchos héroes. Uno de los juguetes mejores que tuve en todos los tiempos fue un fusil de madera que hizo mi padre a golpe de serrucho, lija y pintura, por desgracia como éramos dos había que pintarlos diferentes y se pintó con lo que se pudo, el de mi hermano azul claro y el mío era rosado. No daba ni una pizca de respeto aquel fusil, en los juegos.

Cuando “mataba” a alguien este nunca se moría, ni siquiera se inmutaba con los decibelios de las ráfagas mezcladas con saliva pulverizada que salía de nuestras bocas. Pero ese era mi juguete, el que me hizo mi padre, el mejor del mundo. Aunque fuera rosado, me duró casi hasta el día de hoy. Ahora en mis manos es muy muy pequeño y ya no es rosado, las capas de plywood que ha ido soltando lo han dejado en un desvencijado e irreconocible pedazo de madera contrachapada.
Un día andaba por ahí, no me acuerdo con quien, ni como. Solo que vi doblar por la esquina de un barrio destrozado y lleno de baches un pequeño autobús, tan pequeño como la caja de un refrigerador antiguo, con pequeñas rueditas y eso si, atestado de niños. Niños y más niños corriendo detrás del curioso artefacto esperando su turno. Por desgracia los detalles se me han borrado, creo que incluso a manera de broma delante llevaba un rotulo que decía (leyland) que era la marca de unos antiguos autobuses que corrían por las calles de Cuba, eso si, recuerdo que el volante estaba en el medio y lo conducía un señor muy delgado, de pelo blanco. Este señor mágico gozaba viendo la cara y el escándalo de los niños por “dar una vuelta.” Parado me quedé un rato mirando semejante sueño aparecido en la realidad. Estuve muchos días soñando con ese pequeño autobús. Era como si de pronto el mundo no fuera gigante, como si las cosas fueran más fáciles para un pequeñajo como yo. Le contaba con lujo de detalles a los de mi aula y no me creían, incluso de broma empezaron a llamarme Gulliver, nombre que me gustaba pero no duró mas que el día que hice la historia para tomar posesión de nuevo mis apodos el yoyi, o el flaquito.
Meses estuve escudriñando todas las calles de los sitios donde estuve con mi madre o con cualquiera de la familia a ver si aparecía de nuevo la ilusión rodante pero nada, quizás pasaron años y la guagüita no aparecía. No recuerdo si en silencio lloré por no haber pedido una vuelta o al menos haber preguntado donde vivía ese señor de pelo blanco que manejaba una guagüita del tamaño de una caja de cartón grande. Lo dí por perdido, como se pierden los sueños, como se pierden los héroes.
Un buen día, mi padre fue a casa corriendo a buscarme al mediodía. A la misma velocidad me sacó y me llevó a su trabajo sin decirme el porqué de tanto apuro. Al entrar en la base Náutica del INDER donde trabajaba me encontré con otro tesoro gigante, la replica de un pequeñísimo Jeep Land Rover rojo y el señor del pelo blanco, de ojos grandes y tristes aunque con una sonrisa humilde perenne en su rostro. Mi padre con orgullo me lo presentaba como haciéndome un regalo, pero los niños son raros, ni siquiera levanté la mano para responder a aquel mago que me tendía la suya. Recuerdo con mucha vergüenza que me quedé paralizado mirándolo y mirando el Land Rover.
- ¿quieres montar? - Me dijo con una voz seria como si le fallara, me senté dentro del carrito en menos de lo que puede contarse y otra vez el mundo dejó de ser ajeno, gigante y hostil para mí. Al sentarme dentro de ese pequeño engendro rojo sentí que había crecido, que ya era lo suficientemente mayor como para dominar todo lo que me rodeaba, la pequeña magia mecánica me hizo crecer de un tirón lo que después crecería en años, pero seguía siendo un niño, me bajé y no di ni las gracias, mis palabras solo fueron ¿Y la guagüita?
- La están arreglando – contestó aún disfrutando de mi fascinación.
- ¿Puedo montar mañana en el yipi (Jeep)?
- Todos los días que quieras, se va a quedar aquí por un buen tiempo.
Cada día, al salir de la escuela, sin quitarme siquiera el uniforme iba directo al trabajo de mi padre, este a duras penas me hacía casi por la fuerza comer algo porque no me interesaba mas nada en el mundo que montar en el Jeep rojo de Funes. Solo dios sabe cuantos miles de millas recorrí con mi imaginación en lo que con la boca hacia un ruido ensordecedor de un motor de Jeep con los fallos incluidos y los cambios de marcha. Recuerdo un día que me enfermé y no pude ir a montar en el Jeep de Funes, estuve en cama varios días y después mi padre me escuchó de nuevo haciendo como un motor en marcha y acelerando.
- Tiene buena compresión – le dijo a mi madre entre risas – eso es que ya está bien.
Hoy, muchos años después y como casi todo lo que hago, tarde, doy las gracias a Oliverio Funes por ser un héroe y ojala donde quiera que estés, me perdones por no habértelo dicho en ese momento y seas perdonado por los héroes que tuviste a tu alrededor y quizás te faltó decírselo, que a pesar de los ojos tristes y el pelo blanco o de una forma de ser no tolerada por ti, te quieren y te tienen por siempre en la memoria como un ser querido.

Nota: según se ve en la foto, al no haber tienda de materiales ni herramientas en Cuba, despues que este genio fabricara entre otras cosas esta pequeña replica de un Lan Rover real, le obligaron a inscribirlo como un coche propiedad del estado segun se lee en la matricula "estatal" que casi es tan grande como el frente del Jeep, Supuestamente lo había fabricado bajo la colaboración del " estado" el motor era un Briggs Stratton de dos cilindros (12HP) que se arrancaba con un pequeño cranque (manivela) y las ruedas eran de carretilla. No tenía cambios, solo marcha alante y atras y la la palanca era el tubo de una bomba de aire de bicicleta.
lunes, 2 de febrero de 2009
¿Por cuanto somos Lo que somos?
Coooñoo asere que frío, dice en buen cubano un amigo español. No lo dice por complacerme, tampoco por agradarme ni hacerme reír. Lo dice porque lleva tanto tiempo oyéndome que se le ha pegado, como mismo a mí se me ha pegado el vale, el hay que joderse, y que te follen para decir, está bien, esto es una mierda y vete pal coño e tu madre. He tenido que aprender los insultos y la gama de palabras obscenas mas usadas para defenderme del entorno hostil que existe a todos los niveles en todos los sitios del mundo. Aquí no es la diferencia. Esta sangre árabe y celta que llevamos en las venas nos conducen al histerismo comunicativo, a la violencia de palabra y al descontrol sobre la meditación de cada momento. Si meditáramos cada segundo de nuestras palabras quizás fuéramos mejores personas. El cerebro es una computadora grande, puede analizar casi 300 palabras en menos de un segundo, es mas puede oír hablar a tres personas a la vez y quedarse con la mayoría de lo que nos quieren decir, si no, no existieran los coros, digo yo.
Desde hace un tiempo a esta parte intento perder esa reacción en cadena cada vez que veo cosas agresivas delante de mí, como que maltraten a un compañero mío en el trabajo por ser joven y no ser adivino. O que se burlen de otro por ser gay aunque sea mejor persona que todos los que le rodean y supuestamente no lo son. Son cosas feas que pasan y no están en mi controlarlas, pero suelo pasarme con el hacha de mi lengua y cortar muchas cabezas de un solo tajo cuando desenvaino y esto no debe ser, me aconsejan, pero no tengo la suerte de ser inglés o suizo, soy como soy y aunque esté todo el tiempo poniéndome parches a la conducta tiendo a explotar, cada vez menos por suerte. Nos estamos poniendo viejos y mi frase de estos tiempos es disfruta que me has cogido viejo y cansado. No se porqué me da risa, me da risa. La cuestión es, ¿por cuanto somos lo que somos? El porque lo sé, todas las tradiciones, africanas, españolas, la rebeldía y bla bla bla pero ¿por cuanto? ¿Por cuánto somos lo que somos?
Recuerdo cuando hicieron las elecciones esas en Cuba que todo el mundo tenía que votar a favor, fue un pataleo para opacar la ebullición de la genial idea del proyecto Varela aprovechando un hueco legal en la todavía poco justa constitución Cubana. Había que votar no se qué pero un socio del barrio me había hablado del proyecto Varela y me parecía justo lo que decía, así que no voté a los que querían lo contrario, sabía que no se lograría nada, pero aun así por encima de los miedos de mi familia y amigos dije que NO incluso sabiendo que estaba en tramites para salir de Cuba y que cualquier cosa puede cerrarte las rejas de la isla por insignificante que sea.
El porque hice eso, no viene al caso. Hoy me pregunto el por cuanto. Dentro de un tiempo iré a Cuba, quisiera visitar a Yoani pero todo el mundo me pide que no lo haga, que hay gente parada en su puerta del DTI o el G-2 o las SS o la CIA o lo que sea. Que te fichan, que te graban, que te observan, que te preguntan. Y yo me digo, entonces por cuanto podría yo decir NO y visitar a esa persona que admiro tanto. He tenido pequeños NOs en mi vida. Algunos me han traído problemas, otros han pasado desapercibidos. Pero justo hoy me escribe una amiga que vive a pocos metros de mí que lleva más de cinco años de castigo sin poder ver a su familia por decir un día NO. Ella, no es disidente, no habla de política, no hace contrarrevolución, quizás hace mas revolución que los que vigilan a Yoani porque con el dinero que manda a Cuba paga los salarios de tres del DTI y quizás varios médicos. Pero un supremo todopoderoso le prohíbe entrar a Cuba por más de cinco años. El panorama lo conozco de cerca. La madre sufriendo, un padre en cama y eso que le da igual tu condición humana porque no eres mas que una pequeña cabra salida de la alambrada de púas de un terreno decadente y árido. Entonces ¿por cuanto somos lo que somos? ¿Porque el mundo no es justo? ¿Por qué si es justo, pero no ven lo injusto de su vecino? Hace unos días cogí un periódico de la calle para quitar la nieve del parabrisas del carro y leí un pequeño titular de unos Cubanos que protestaban por la permisividad y el apoyo de la política española con el sistema cubano dentro de la isla. Y entonces, si mi amiga va a una aeronave española con su pasaporte cubano y más de mil euros gastados en un pasaje a SU CASA como es posible que el personal español, le pueda decir que no se puede montar en el avión que va a La Habana. ¿Como pueden hacer extensible la ilegalidad desde Cuba hasta miles de kilómetros de distancia? Yo mismo me rendí cuando supe que mi padre murió en el lapso de tres meses que esperé mi permiso de entrada a Cuba. Nos rendimos todos, se rindió el que vio como los familiares se perdían en el mar, el que sufrió palizas y mítines por decir NO, el que se ahogaba de asma corriendo para coger una guagua rumbo a un penoso trabajo que le daba para subsistir 10 días de un mes que tiene 31.
Creo que nos rendimos, nos dejamos rendir, si no ¿porque siguen las peleas entre cubanos en todas partes del mundo si aparentemente queremos lo mismo? ¿Por qué hay gente de las dos partes aparentes (estado cubano-disidencia) monitorizando cada palabra de cada persona de a pie para ver con quien estás, como piensas. ¿Porque nos perseguimos de ambos lados? Me pregunto por cuanto y como no lo se, por eso no persigo a nadie, leo de todo y me siento libre. Cada pensamiento merece respeto, cada opción, cada decisión. Lo que no impide que hoy maldiga de todo y use todas las palabras mas terribles del mundo para los que no dejan que mi amiga vea a su madre por un capricho decadente y torturador. Y como digo mi amiga, digo miles. ¿Cuando se va a acabar esto caballeros? ¿Cuando todos vamos a decir no? incluso los que ejecutan estas ordenes del mas allá (literalmente) Decir que tengo un sueño sería parafrasear algo que se ha usado mucho en estos días. Pero sí, tengo un sueño. Todos Juntos trabajando en Cuba, haciendo que la nación de nuestros hijos y nietos sea decente, sea lo que soñamos todos en teoría de todos los bandos. Queda poco amiga… se que vas a ver a tus padres bien, que todo va a estar bien, por lo pronto ten mi abrazo, de muchos minutos, ten mi fe, ten mi esperanza y cuando te hayas ido de mi presencia déjame romper algo con un puño y gritar en ingles, cubano y español todos los improperios que me sé para los causantes de este triste momento.
Desde hace un tiempo a esta parte intento perder esa reacción en cadena cada vez que veo cosas agresivas delante de mí, como que maltraten a un compañero mío en el trabajo por ser joven y no ser adivino. O que se burlen de otro por ser gay aunque sea mejor persona que todos los que le rodean y supuestamente no lo son. Son cosas feas que pasan y no están en mi controlarlas, pero suelo pasarme con el hacha de mi lengua y cortar muchas cabezas de un solo tajo cuando desenvaino y esto no debe ser, me aconsejan, pero no tengo la suerte de ser inglés o suizo, soy como soy y aunque esté todo el tiempo poniéndome parches a la conducta tiendo a explotar, cada vez menos por suerte. Nos estamos poniendo viejos y mi frase de estos tiempos es disfruta que me has cogido viejo y cansado. No se porqué me da risa, me da risa. La cuestión es, ¿por cuanto somos lo que somos? El porque lo sé, todas las tradiciones, africanas, españolas, la rebeldía y bla bla bla pero ¿por cuanto? ¿Por cuánto somos lo que somos?
Recuerdo cuando hicieron las elecciones esas en Cuba que todo el mundo tenía que votar a favor, fue un pataleo para opacar la ebullición de la genial idea del proyecto Varela aprovechando un hueco legal en la todavía poco justa constitución Cubana. Había que votar no se qué pero un socio del barrio me había hablado del proyecto Varela y me parecía justo lo que decía, así que no voté a los que querían lo contrario, sabía que no se lograría nada, pero aun así por encima de los miedos de mi familia y amigos dije que NO incluso sabiendo que estaba en tramites para salir de Cuba y que cualquier cosa puede cerrarte las rejas de la isla por insignificante que sea.
El porque hice eso, no viene al caso. Hoy me pregunto el por cuanto. Dentro de un tiempo iré a Cuba, quisiera visitar a Yoani pero todo el mundo me pide que no lo haga, que hay gente parada en su puerta del DTI o el G-2 o las SS o la CIA o lo que sea. Que te fichan, que te graban, que te observan, que te preguntan. Y yo me digo, entonces por cuanto podría yo decir NO y visitar a esa persona que admiro tanto. He tenido pequeños NOs en mi vida. Algunos me han traído problemas, otros han pasado desapercibidos. Pero justo hoy me escribe una amiga que vive a pocos metros de mí que lleva más de cinco años de castigo sin poder ver a su familia por decir un día NO. Ella, no es disidente, no habla de política, no hace contrarrevolución, quizás hace mas revolución que los que vigilan a Yoani porque con el dinero que manda a Cuba paga los salarios de tres del DTI y quizás varios médicos. Pero un supremo todopoderoso le prohíbe entrar a Cuba por más de cinco años. El panorama lo conozco de cerca. La madre sufriendo, un padre en cama y eso que le da igual tu condición humana porque no eres mas que una pequeña cabra salida de la alambrada de púas de un terreno decadente y árido. Entonces ¿por cuanto somos lo que somos? ¿Porque el mundo no es justo? ¿Por qué si es justo, pero no ven lo injusto de su vecino? Hace unos días cogí un periódico de la calle para quitar la nieve del parabrisas del carro y leí un pequeño titular de unos Cubanos que protestaban por la permisividad y el apoyo de la política española con el sistema cubano dentro de la isla. Y entonces, si mi amiga va a una aeronave española con su pasaporte cubano y más de mil euros gastados en un pasaje a SU CASA como es posible que el personal español, le pueda decir que no se puede montar en el avión que va a La Habana. ¿Como pueden hacer extensible la ilegalidad desde Cuba hasta miles de kilómetros de distancia? Yo mismo me rendí cuando supe que mi padre murió en el lapso de tres meses que esperé mi permiso de entrada a Cuba. Nos rendimos todos, se rindió el que vio como los familiares se perdían en el mar, el que sufrió palizas y mítines por decir NO, el que se ahogaba de asma corriendo para coger una guagua rumbo a un penoso trabajo que le daba para subsistir 10 días de un mes que tiene 31.
Creo que nos rendimos, nos dejamos rendir, si no ¿porque siguen las peleas entre cubanos en todas partes del mundo si aparentemente queremos lo mismo? ¿Por qué hay gente de las dos partes aparentes (estado cubano-disidencia) monitorizando cada palabra de cada persona de a pie para ver con quien estás, como piensas. ¿Porque nos perseguimos de ambos lados? Me pregunto por cuanto y como no lo se, por eso no persigo a nadie, leo de todo y me siento libre. Cada pensamiento merece respeto, cada opción, cada decisión. Lo que no impide que hoy maldiga de todo y use todas las palabras mas terribles del mundo para los que no dejan que mi amiga vea a su madre por un capricho decadente y torturador. Y como digo mi amiga, digo miles. ¿Cuando se va a acabar esto caballeros? ¿Cuando todos vamos a decir no? incluso los que ejecutan estas ordenes del mas allá (literalmente) Decir que tengo un sueño sería parafrasear algo que se ha usado mucho en estos días. Pero sí, tengo un sueño. Todos Juntos trabajando en Cuba, haciendo que la nación de nuestros hijos y nietos sea decente, sea lo que soñamos todos en teoría de todos los bandos. Queda poco amiga… se que vas a ver a tus padres bien, que todo va a estar bien, por lo pronto ten mi abrazo, de muchos minutos, ten mi fe, ten mi esperanza y cuando te hayas ido de mi presencia déjame romper algo con un puño y gritar en ingles, cubano y español todos los improperios que me sé para los causantes de este triste momento.
miércoles, 28 de enero de 2009
Josef y Ciudad Libertad (Part 12)
-Quisiera ver al director- Soltó sin más a una asombrada secretaria que se le resbalaban las gafas de aumento por el sudor de la nariz en un sitio a 32 grados y con poquísima ventilación.
- ¿tiene reunión con el?
- no, solo quiero hablarle un momento.
- Ehhh…… - El titubeo produjo unas vibraciones tan extrañas como la situación que estaba creando Josef al ir a preguntar sin más por el director de Ciudad Libertad, centro estudiantil del oeste de La Habana.
- Bueno, espera aquí un momento que le aviso ¿eres familiar?
- Nop…
- ¿Es por algo de notas?
- Nop!
- y… ¿me puedes decir para que es?
- Si…quiero estudiar.
- Chapistería. Me han dicho que eso da dinero y se puede sobrevivir de eso…
¿Josef me dijiste que te llamabas?
- Si, Josef.
No entiendo bien que quieres, en todo caso tendrás que esperar a septiembre, no puedo matricularte ahora además tienes que traer..
- ¿mañana puede ser?
- Si, las clases empiezan las ocho en punto.
- Pues mañana a las ocho estoy aquí, gracias, muchas gracias.
- ¿tiene reunión con el?
- no, solo quiero hablarle un momento.
- Ehhh…… - El titubeo produjo unas vibraciones tan extrañas como la situación que estaba creando Josef al ir a preguntar sin más por el director de Ciudad Libertad, centro estudiantil del oeste de La Habana.
- Bueno, espera aquí un momento que le aviso ¿eres familiar?
- Nop…
- ¿Es por algo de notas?
- Nop!
- y… ¿me puedes decir para que es?
- Si…quiero estudiar.
La humilde secretaria lo miró más raro todavía. En esas latitudes era difícil encontrar a un muchacho de 18 o 19 años intentando estudiar, era realmente raro. Se sumergió en las oficinas y no tardó nada en salir invitando a pasar a Josef. Mas personas de la que trabajaban en el sitio salieron lo mas discretamente que pudieron a mirar a tan extraño ejemplar. Josef ignoró a todos, fue directo a la puerta que un día fue blanca y tenía un agujero en el sitio del picaporte muy grande donde además se podía ver que el mobiliario interior eran las mismas mesas de escuela solo que un poco mas cuidadas y sin los carteles propios del arte rupestre estudiantil.
- Buenas, soy Carlos, cuéntame. – el director le dio la mano a Josef con todo protocolo de respeto y educación, lo invitó a sentarse y tomó el también una de las sillas de madera del lúgubre sitio que hacía de despacho. Pasaron unos incómodos minutos antes de que Josef empezara a hablar. ¿Como explicar que no había estudiado casi nada en su vida?, que se había escapado de casi todas las escuelas, que ninguno de sus padres podían con el y que la misma vida, la misma jodida vida que tenía de pescador en el mar le había aconsejado bajo pena de muerte que hiciera algo en la tierra. ¿Como decirle que estaba cansado de ser casi un pez?, que quería caminar, que quería adaptarse, ser casi como los demás e incluso poder conversar con alguien de la tierra y menos con los pensamientos propios. Tejió en pocos segundos la forma de decirlo, más o menos de manera que pudiera entenderse y no pareciera raro como para que le llamaran una ambulancia en el mejor de los casos o la policía.
- Quiero estudiar…. No he estudiado nada en mi vida. Me la he pasado pescando, estoy cansado de ser un pez, quiero caminar, quiero adaptarme, quiero ser casi como los demás, quiero conversar con alguien de la tierra y menos con mis propios pensamientos. Mis padres no han podido hacerme estudiar pero de hace un tiempo a esta parte yo he creído que es necesario y por eso quiero aprender algo que me permita vivir sin meterme en el mar la mayor parte de mi vida, quiero aprender un oficio.
A Juzgar por la cara del director parecía que este día prometía, que no iba a ser un tedioso día de miles de ir a trabajar, rellenar y firmar papeles, de hablar con algún alumno rebelde o conflictivo y darle la misma charla que le tenía asegurada a todos por defecto. Josef, a pesar de haberse aparecido de la nada con un historia rara daba buena impresión, así que sin pensarlo siguió adelante tratando de apoyar la rara petición sin siquiera pensárselo un segundo. Era raro, muy raro pero a la vez reconfortante ver que alguien tenía ánimos o energía para empezar, era como las sonrisas que se dan en los sitios tristes u olvidados que brillan el doble.
- ¿Y… que quieres estudiar mijo?- Chapistería. Me han dicho que eso da dinero y se puede sobrevivir de eso…
Sobrevivir. Sobrevivir era una palabra a la orden del día. Una clave que abría puertas. Una puerta que hermanaba o enemistaba personas en estos tiempos que corrían. El director levantó el auricular de un viejo teléfono negro que parecía estar allí desde que ese sitio era un cuartel militar de gobiernos anteriores.
- ¿Javier? Me hace falta que vengas un momento…..si ahora..Te espero.¿Josef me dijiste que te llamabas?
- Si, Josef.
No entiendo bien que quieres, en todo caso tendrás que esperar a septiembre, no puedo matricularte ahora además tienes que traer..
- No quiero matricularme, ni notas ni nada de eso. Solo quiero ir a las clases y aprender.
Javier entró por la puerta, era el profesor de chapistería. Tendría poco mas de 30 años y cuando el director le contó se quedó también un poco perdido. Miró a Josef de arriba abajo varias veces para asegurarse que no era algún tipo de psicópata o algo por el estilo pero para asombro de Josef asintió sin pensarlo más.
- ¿cuando quieres empezar?Javier entró por la puerta, era el profesor de chapistería. Tendría poco mas de 30 años y cuando el director le contó se quedó también un poco perdido. Miró a Josef de arriba abajo varias veces para asegurarse que no era algún tipo de psicópata o algo por el estilo pero para asombro de Josef asintió sin pensarlo más.
- ¿mañana puede ser?
- Si, las clases empiezan las ocho en punto.
- Pues mañana a las ocho estoy aquí, gracias, muchas gracias.
Tomó su bicicleta 20 que recién le había comprado a algún sujeto de su barrio y se fue a casa sin mirar atrás. Javier y Carlos se le quedaron mirando hasta que se perdió por las puertas de la escuela gigante. Después se miraron entre si, aun sin salir de su asombro y sin comentar nada cada uno se fue a su sitio. Hoy...el día prometía.
viernes, 26 de diciembre de 2008
Josef y La Banda de Dick Turpin (part 11)
Josef daba vueltas sin más, parece que la vida terrestre no era tan fácil como parecía. Las losas del piso de su casa se revelaban en cada ranura o mancha, quizás cada punto de esto tenga su historia que valdrá la pena contar algún día. Bajó las escaleras de nuevo, esta vez con mucho apuro para alcanzar un sitio de meditación en un lugar agradable. Ya el día había avanzado mucho y la luz penetraba por los ojos aturdiendo la poca paz que quedaba en la cabeza de Josef. Estaba a acostumbrado a que sus días eran azules o verdes marinos y este día estaba siendo rojo, negro amarillo y de cuanto color se le había ocurrido a los vecinos pintar sus paredes o ponerse en ropas de todas partes del mundo y de todas las épocas. Faltaba el sonido del mar – si un día me alejo del mar creo que me muero- pensó Josef estremeciéndose de solo imaginarlo. La calle se podía cruzar con los ojos cerrados, el trafico nuca era abundante o rápido, además siempre había mucha gente obstruyendo la vía comprando, vendiendo, hablando y esa clase de cosas que hace la gente que vive donde hay mas gente. Volvió al contén, esta vez, había mas de diez suspirantes reunidos hablando de sus cosas, Josef prestó atención.
-¡Una fuente de tomate!- gritaba una mujer a manera de discurso, levantando el dedo amenazadoramente contra los que la escuchaban - ¡Te puedes meter todo el tomate que quieras mi chino!¡ y col….y lechuga! Pero nada de azúcar ni grasa… ¡yo me meto a diario to los platos de vegetales que quiero y miramee! ¡toy en la linea! Pero es que aquí siempre es el paaan… y el agua con azucar y el paaaaaannn y to lo frito que se pueda… tas engordando y lo que estas comiendo es mierdaa!!
Josef se conectó con otra conversación, esta ya pasaba a ser amenazante, además no tenía nada que ver consigo mismo cuando su madre cada día intentaba que comiera algo porque estaba casi en la piel y los huesos. En la otra esquina de la conversación estaba potaje, un tipo de barba, delgado y encorvado que también era alcohólico profesional. Habían muchos por ese barrio por una conocida ronera o piloto como le llamaban donde se vendía solo ron las 24 horas del día. Se acompañaban de una pequeña lata de cerveza que rellenaban constantemente de ron o un pomo (bote de cristal) de compota por el que se veía a través de una penosa transparencia el constante líquido amarillento de olor dulce que era el ron Santa Cruz que se vendía muy barato. Todas estas personas se pasaban el día ahí sentados en cualquier esquina hablando de los mas disímiles temas con la convicción de un catedrático. Les decían la banda de Dick Turpin, en ella también estaba Catarro que se merece un libro para el solo, Chávez el que sabe, Fuego, que siempre estaba contando historias trágicas de boxeo, Tomás el mecánico, Durdú, Chapotín el posadero, Simón, Verde el que se fue y viró y así incontables personajes de la picaresca callejera Cubana. Josef se fue acercando y trató de hilar alguna de las más de veinte conversaciones simultáneas que se estaban manteniendo en ese momento. Todas eran aseverando algo, dejando saber que tenían dominio sobre un tema en especifico. Todas eran muestras gratis de enseñanza y aprendizaje, por esto quizás pensó Josef que tal vez era buen momento para proseguir con su pregunta, y en cuanto pudo se la soltó a Potaje, el que parecía mas serio de todos.
- ¿Potaje? ¿De que se puede trabajar para vivir tranquilamente?
Hubo un silencio sepulcral, todos miraron a Josef de arriba abajo. Por suerte al conocerle desde niño, tenían claro que Josef no les estaba tomando el pelo, Simón ya llevaba buen rato recomiéndose por dentro, intentando dar respuesta a esa pregunta desde la madrugada de ese mismo día.
-Josef ¿Por qué no sigues pescando y nos traes esos pescaitos ricos que tu pescas y hacemos uno ahora aquí mismo?
- No quiero pescar más…… No voy a pescar más.
La mujer de la conferencia de dietética intentó romper el silencio – también puedes comer pescado, el pescado tampoco engorda lo que pasa que es muy caro y difícil de conseguir……- Pero se quedó sin respuesta, pasaron unos dos minutos de silencio y de pronto arrancaron todos a hablar sus respectivas ideas a coro pero sin ningún tipo de coordinación. La banda de Dick Turpin estaba generando consejos e ideas a cien por segundo. Josef se enteró de lo que realmente quería decir la frase tormenta de ideas, tanto fue así que se agobió de tanto ruido en todas las frecuencias posibles y amablemente se despidió rumbo al malecón con la certeza de que ya no se tiraría a pescar porque tenia en mente mas de cien consejos de cómo sobrevivir en la tierra firme dado por las personas mas sabias del barrio, esa gente que algunos pasan de largo y otros desprecian por vivir su vida como les parece mejor y como pueden, con sus propios medios aunque no sean los mas legales del mundo. Dio gracias a la banda de Dick Turpin y después de recorrer los escasos metros que le separaban de la costa del malecón de La Habana se sentó con los pies al vacío del salado muro, respiró el delicioso y alimenticio salitre y dio rienda suelta a organizar las ideas de cómo viviría y de que, a partir de mañana.
-¡Una fuente de tomate!- gritaba una mujer a manera de discurso, levantando el dedo amenazadoramente contra los que la escuchaban - ¡Te puedes meter todo el tomate que quieras mi chino!¡ y col….y lechuga! Pero nada de azúcar ni grasa… ¡yo me meto a diario to los platos de vegetales que quiero y miramee! ¡toy en la linea! Pero es que aquí siempre es el paaan… y el agua con azucar y el paaaaaannn y to lo frito que se pueda… tas engordando y lo que estas comiendo es mierdaa!!
Josef se conectó con otra conversación, esta ya pasaba a ser amenazante, además no tenía nada que ver consigo mismo cuando su madre cada día intentaba que comiera algo porque estaba casi en la piel y los huesos. En la otra esquina de la conversación estaba potaje, un tipo de barba, delgado y encorvado que también era alcohólico profesional. Habían muchos por ese barrio por una conocida ronera o piloto como le llamaban donde se vendía solo ron las 24 horas del día. Se acompañaban de una pequeña lata de cerveza que rellenaban constantemente de ron o un pomo (bote de cristal) de compota por el que se veía a través de una penosa transparencia el constante líquido amarillento de olor dulce que era el ron Santa Cruz que se vendía muy barato. Todas estas personas se pasaban el día ahí sentados en cualquier esquina hablando de los mas disímiles temas con la convicción de un catedrático. Les decían la banda de Dick Turpin, en ella también estaba Catarro que se merece un libro para el solo, Chávez el que sabe, Fuego, que siempre estaba contando historias trágicas de boxeo, Tomás el mecánico, Durdú, Chapotín el posadero, Simón, Verde el que se fue y viró y así incontables personajes de la picaresca callejera Cubana. Josef se fue acercando y trató de hilar alguna de las más de veinte conversaciones simultáneas que se estaban manteniendo en ese momento. Todas eran aseverando algo, dejando saber que tenían dominio sobre un tema en especifico. Todas eran muestras gratis de enseñanza y aprendizaje, por esto quizás pensó Josef que tal vez era buen momento para proseguir con su pregunta, y en cuanto pudo se la soltó a Potaje, el que parecía mas serio de todos.
- ¿Potaje? ¿De que se puede trabajar para vivir tranquilamente?
Hubo un silencio sepulcral, todos miraron a Josef de arriba abajo. Por suerte al conocerle desde niño, tenían claro que Josef no les estaba tomando el pelo, Simón ya llevaba buen rato recomiéndose por dentro, intentando dar respuesta a esa pregunta desde la madrugada de ese mismo día.
-Josef ¿Por qué no sigues pescando y nos traes esos pescaitos ricos que tu pescas y hacemos uno ahora aquí mismo?
- No quiero pescar más…… No voy a pescar más.
La mujer de la conferencia de dietética intentó romper el silencio – también puedes comer pescado, el pescado tampoco engorda lo que pasa que es muy caro y difícil de conseguir……- Pero se quedó sin respuesta, pasaron unos dos minutos de silencio y de pronto arrancaron todos a hablar sus respectivas ideas a coro pero sin ningún tipo de coordinación. La banda de Dick Turpin estaba generando consejos e ideas a cien por segundo. Josef se enteró de lo que realmente quería decir la frase tormenta de ideas, tanto fue así que se agobió de tanto ruido en todas las frecuencias posibles y amablemente se despidió rumbo al malecón con la certeza de que ya no se tiraría a pescar porque tenia en mente mas de cien consejos de cómo sobrevivir en la tierra firme dado por las personas mas sabias del barrio, esa gente que algunos pasan de largo y otros desprecian por vivir su vida como les parece mejor y como pueden, con sus propios medios aunque no sean los mas legales del mundo. Dio gracias a la banda de Dick Turpin y después de recorrer los escasos metros que le separaban de la costa del malecón de La Habana se sentó con los pies al vacío del salado muro, respiró el delicioso y alimenticio salitre y dio rienda suelta a organizar las ideas de cómo viviría y de que, a partir de mañana.
jueves, 18 de diciembre de 2008
Josef y la tierra (Part 10)
Otro día más en la tierra. La Habana amanecía como siempre, propietaria de todos los colores del mundo entero. Era como para sentir un poco de vergüenza porque en ese momento una pequeña isla del caribe amedrentaba al mundo con una explosión de rojos y naranjas en un cielo inmenso que la superaba en tamaño con creces. Como si fuera la única manera de poder decir algo sin que los de la tierra pudiesen controlar el sentido de las cosas. Josef se había levantado de madrugada como de costumbre, como una maquinaria nueva y afilada. Pero no había tomado su escopeta. Tenía que luchar contra su adicción a la rutina y aunque a esa hora no tuviera sueño, evitar por todos los medios tirarse al frío mar de esas horas y cazar algo que nadase para sobrevivir era una prioridad. Decidió esperar, esperar en el lugar que la gente de su barrio usaba para esperar, donde se tomaban las decisiones del día y se consolidaban todos los pensamientos. El contén de la acera del barrio. Vió pasar en la cámara lenta característica de los lugares donde la gente espera, al panadero que por la madrugada se iba a trabajar, a los pescadores, a los que aun hacían como que trabajaban en empresas que hacían como que les pagaban. Por suerte la penumbra de los tupidos árboles de su cuadra le salvaba de la vista de los demás y así no tuvo que interrumpir sus pensamientos para saludar a nadie o inventar una conversación de esa hora. Los rojos del cielo seguían creciendo sin control y ya las escasas luces se iban apagando cuando llegó otro inquilino de espera. Un contén de acera de cualquier barrio se puede llenar de inquilinos de espera, esto es algo normal en un sitio donde no hay espacios para tanta gente que espera.
Primero que nada el ritual de sacudir infructuosamente el pedazo de acera del que vas a hacer uso, después sentarte con un suspiro. Josef observaba todos los comportamientos porque si iba a vivir de lleno en la tierra firme tendría que quizás pasar por persona normal o al menos desapercibido, era Simón, el negro chino del barrio, alcohólico profesional y con mas heridas que piel. Simón tenía una frase favorita y mas que nada tenía una sonrisa que le daba ánimos al moribundo. La vida de Simón era terriblemente simple, quizás hacer como que trabajaba en la construcción para conseguir alguna lata de pintura que pudiera canjear por alcohol y algunos panes para comer con azúcar en medio de una tormentosa resaca de desconocidas formulas alcohólicas que es posible hubieran ganado un gran premio en otros sitios al ser un combustible de alto octanaje o un disolvente de buenísima calidad. Pero para Simón era lo que echarse en el cuerpo en el diario luchar por la espera y la nada que conservaban como un tesoro todas las personas de ese sitio. La frase mágica era (tó ta ahí) que traducido al castellano del que hacemos y manchamos uso a diario quería decir mas ni menos (todo está ahí) esta frase iba acompañada de un dedo apuntando al sentido que no dejaba ver si era como un arma o un consejo, pero en realidad, pensando un poco todo estaba ahí, en ese sitio donde se teje la vida y la muerte de cada cual. En ese sitio donde nadan los recuerdos, las buenas y las malas acciones, el único sitio donde se es por momentos realmente libre o al menos donde se puede crear la ilusión de serlo. Simón terminó el ritual, se sentó y sin mas disparó una pregunta, los buenos días estaban de mas. Se daba por hecho que había buenos días porque estabas vivo, y sentado en un sitio de espera, no había que nadar, que sobrevivir, que huir, al menos por esos breves momentos.
- ¿Qué volá no te tiraste al agua hoy?
- Ya no quiero pescar Simón, la cosa está mala, además estoy un poco cansado.
- Cansado estamos todos, pero hay que seguir, a media maquina…tirando…
- ¿Qué haces despierto tan temprano?
- Vigilo a la jeva, que sale pal trabajo, tu sabes que a esta hora hay una pila de borrachos fulas por ahí que se meten con to el mundo y mi jeva no le puede pasar ná asere.
La jeva, era una mujer que era madre de muchos hijos de la misma edad de Simón, en su cara se veía el maltrato de haber luchado el doble de tiempo que él con las escaseces y los avatares de un sitio impredecible y salvaje, Simón la acompañó hasta la esquina, con un beso se despidió de la persona que en ese momento le daba el ánimo de decirle que lo quería. El ánimo era una buena moneda de cambio. En el sitio donde transcurre esta historia el ánimo es como la comida que escasea pero es bien recibida y fuente de energías, la madre de las energías para seguir luchando o al menos sobreviviendo. Por suerte, el ánimo aun no está en venta y te lo puede regalar cualquiera. Es de esas pocas cosas como los amaneceres que no se pueden controlar o matar, no se pueden ver para los que no tienen ojos nada mas que para el poder o el dinero. El ánimo ha logrado escaparse y salvarse de las guerras, de las tristezas, incluso de la muerte. Simón volvió al sitio de los suspirantes, de los esperadores. Profesiones venidas a menos después de de las perdidas de esperanza, pero que aun se aferraban a la vida y a mantener el espíritu de existencia de millones de personas que sueñan que quizás la vida puede ser mejor.
- Esta jeva es buena, me cuida como gallo fino – frase para indicar que alguien es muy atento o preocupado por algo, que hace las cosas bien, que es inmejorable.
- ¡Simón?
- ¡Dimelo!
- ¿asere? Que pincha (trabajo) es buena pá vivir con tranquilidad??
- La tuya asere…te tiras al mar… no le ves la cara a ningún jefe..y si se la vieras es porque se están ahogando y eso es bueno no??
- Si, pero en la tierra ¿Qué pincha es buena en la tierra? El mar ya no da ná.
- No se asereee….¿medico?
Eso es lo que nos decían nuestros padres, de grandes hay que ser médicos, o maestros. Eran trabajos respetables. No podía culpar a Simón por responderme según sus instintos. Cuando se está en un sitio donde las cosas no son como deben ser uno aprende a dejarse llevar por los instintos, mas que nada pone un piloto automático de respuestas aboliendo las que te pueden meter en líos y en esta cesta caben todo tipo de respuestas por muy absurdas que parezcan.
- No se asere… que clase de pregunta me has tirao a esta hora de la madrugá
- ¿Simón? Con que puedo ganarme la vida sin molestar a nadie, sin soportar a nadie, con mis manos, como en la pesca pero en la tierra…..
Simón quedó un buen rato, pillado por sus respuestas o sus ideas sin sabes que decir. Para el, Josef era un buen muchacho del barrio, de pronto se sintió como su padre. ¿Qué iba a decir? Hacer una acción diaria por dos panes y un poco de alcohol no era un buen ejemplo, pero quizás en lo mas profundo de su sabiduría popular o sus recuerdos podría hallar un buen consejo para Josef…..
Estuvo un buen rato en silencio, ese silencio del amanecer en Cuba cuanto todos damos gracias a lo que sea sin saberlo por llegar al otro día. Llegó la luz, el día y comenzaron a llegar los poncheros, los que arreglan bicicletas en el barrio, los que venden pan con algo que no se sabe en las improvisadas cafeterías del barrio. Tardó mucho tiempo Simón en responder. Nada se le ocurría. ¿Como ganarse la vida tranquilamente? Era una pregunta que estaba de mas en un sitio donde el contexto de esta pregunta era imposible. Como………..ganarse la vida…………….
Llegó el día esperando la respuesta, Josef se paró, se despidió y se fue a su casa. Simón se quedó sin respuesta. Pero juraba por sus dioses que le respondería. ¿Como sus años y sus heridas no le iban a permitir dar una respuesta a tan simple pregunta?
Se dio cuenta que vivía una vida sin respuestas, suavizada por el alcohol y la espera, esas drogas que inundan toda La Habana. Nadie lo sabe pero existen, incluso no lo sabe ni quien vive de ello.
- Mañana te digo Josef…………..
Dijo Simón y se quedó rumiando nombres de profesiones decentes con las que ganarse la vida, lo malo, que en todas ellas, había que hacer como que trabajabas, porque ellos hacían como que te pagaban.
Primero que nada el ritual de sacudir infructuosamente el pedazo de acera del que vas a hacer uso, después sentarte con un suspiro. Josef observaba todos los comportamientos porque si iba a vivir de lleno en la tierra firme tendría que quizás pasar por persona normal o al menos desapercibido, era Simón, el negro chino del barrio, alcohólico profesional y con mas heridas que piel. Simón tenía una frase favorita y mas que nada tenía una sonrisa que le daba ánimos al moribundo. La vida de Simón era terriblemente simple, quizás hacer como que trabajaba en la construcción para conseguir alguna lata de pintura que pudiera canjear por alcohol y algunos panes para comer con azúcar en medio de una tormentosa resaca de desconocidas formulas alcohólicas que es posible hubieran ganado un gran premio en otros sitios al ser un combustible de alto octanaje o un disolvente de buenísima calidad. Pero para Simón era lo que echarse en el cuerpo en el diario luchar por la espera y la nada que conservaban como un tesoro todas las personas de ese sitio. La frase mágica era (tó ta ahí) que traducido al castellano del que hacemos y manchamos uso a diario quería decir mas ni menos (todo está ahí) esta frase iba acompañada de un dedo apuntando al sentido que no dejaba ver si era como un arma o un consejo, pero en realidad, pensando un poco todo estaba ahí, en ese sitio donde se teje la vida y la muerte de cada cual. En ese sitio donde nadan los recuerdos, las buenas y las malas acciones, el único sitio donde se es por momentos realmente libre o al menos donde se puede crear la ilusión de serlo. Simón terminó el ritual, se sentó y sin mas disparó una pregunta, los buenos días estaban de mas. Se daba por hecho que había buenos días porque estabas vivo, y sentado en un sitio de espera, no había que nadar, que sobrevivir, que huir, al menos por esos breves momentos.
- ¿Qué volá no te tiraste al agua hoy?
- Ya no quiero pescar Simón, la cosa está mala, además estoy un poco cansado.
- Cansado estamos todos, pero hay que seguir, a media maquina…tirando…
- ¿Qué haces despierto tan temprano?
- Vigilo a la jeva, que sale pal trabajo, tu sabes que a esta hora hay una pila de borrachos fulas por ahí que se meten con to el mundo y mi jeva no le puede pasar ná asere.
La jeva, era una mujer que era madre de muchos hijos de la misma edad de Simón, en su cara se veía el maltrato de haber luchado el doble de tiempo que él con las escaseces y los avatares de un sitio impredecible y salvaje, Simón la acompañó hasta la esquina, con un beso se despidió de la persona que en ese momento le daba el ánimo de decirle que lo quería. El ánimo era una buena moneda de cambio. En el sitio donde transcurre esta historia el ánimo es como la comida que escasea pero es bien recibida y fuente de energías, la madre de las energías para seguir luchando o al menos sobreviviendo. Por suerte, el ánimo aun no está en venta y te lo puede regalar cualquiera. Es de esas pocas cosas como los amaneceres que no se pueden controlar o matar, no se pueden ver para los que no tienen ojos nada mas que para el poder o el dinero. El ánimo ha logrado escaparse y salvarse de las guerras, de las tristezas, incluso de la muerte. Simón volvió al sitio de los suspirantes, de los esperadores. Profesiones venidas a menos después de de las perdidas de esperanza, pero que aun se aferraban a la vida y a mantener el espíritu de existencia de millones de personas que sueñan que quizás la vida puede ser mejor.
- Esta jeva es buena, me cuida como gallo fino – frase para indicar que alguien es muy atento o preocupado por algo, que hace las cosas bien, que es inmejorable.
- ¡Simón?
- ¡Dimelo!
- ¿asere? Que pincha (trabajo) es buena pá vivir con tranquilidad??
- La tuya asere…te tiras al mar… no le ves la cara a ningún jefe..y si se la vieras es porque se están ahogando y eso es bueno no??
- Si, pero en la tierra ¿Qué pincha es buena en la tierra? El mar ya no da ná.
- No se asereee….¿medico?
Eso es lo que nos decían nuestros padres, de grandes hay que ser médicos, o maestros. Eran trabajos respetables. No podía culpar a Simón por responderme según sus instintos. Cuando se está en un sitio donde las cosas no son como deben ser uno aprende a dejarse llevar por los instintos, mas que nada pone un piloto automático de respuestas aboliendo las que te pueden meter en líos y en esta cesta caben todo tipo de respuestas por muy absurdas que parezcan.
- No se asere… que clase de pregunta me has tirao a esta hora de la madrugá
- ¿Simón? Con que puedo ganarme la vida sin molestar a nadie, sin soportar a nadie, con mis manos, como en la pesca pero en la tierra…..
Simón quedó un buen rato, pillado por sus respuestas o sus ideas sin sabes que decir. Para el, Josef era un buen muchacho del barrio, de pronto se sintió como su padre. ¿Qué iba a decir? Hacer una acción diaria por dos panes y un poco de alcohol no era un buen ejemplo, pero quizás en lo mas profundo de su sabiduría popular o sus recuerdos podría hallar un buen consejo para Josef…..
Estuvo un buen rato en silencio, ese silencio del amanecer en Cuba cuanto todos damos gracias a lo que sea sin saberlo por llegar al otro día. Llegó la luz, el día y comenzaron a llegar los poncheros, los que arreglan bicicletas en el barrio, los que venden pan con algo que no se sabe en las improvisadas cafeterías del barrio. Tardó mucho tiempo Simón en responder. Nada se le ocurría. ¿Como ganarse la vida tranquilamente? Era una pregunta que estaba de mas en un sitio donde el contexto de esta pregunta era imposible. Como………..ganarse la vida…………….
Llegó el día esperando la respuesta, Josef se paró, se despidió y se fue a su casa. Simón se quedó sin respuesta. Pero juraba por sus dioses que le respondería. ¿Como sus años y sus heridas no le iban a permitir dar una respuesta a tan simple pregunta?
Se dio cuenta que vivía una vida sin respuestas, suavizada por el alcohol y la espera, esas drogas que inundan toda La Habana. Nadie lo sabe pero existen, incluso no lo sabe ni quien vive de ello.
- Mañana te digo Josef…………..
Dijo Simón y se quedó rumiando nombres de profesiones decentes con las que ganarse la vida, lo malo, que en todas ellas, había que hacer como que trabajabas, porque ellos hacían como que te pagaban.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
Where the Hell is my head ó (Hace mucho frío en Madrid)
Estaba viendo videos de Where the Hell is Matt, y Para quien no lo sabe Matt es un hombre al parecer de muchos recursos que viaja por todo el mundo con un baile caracteristico. Ya cada vez nos muestra mas sitios donde la gente se une a él a bailar. Matt hace un buen material que hace sentir cosas al mas pinto o al menos eso es lo que me parece. Por lo demás hoy ha sido un buen día. No he trabajado (ya por eso es un buen día) He desayunado cafe con leche y galletas de dulce metidas dentro y me he puesto a ver la televisión cosa que nunca hago. Hay mucho frío, mucho frío y lo dicen todo el tiempo en todas partes. Es el tema de conversación. El sofá es una fuente de concentración, me gustaría viajar como Matt pero mi condición de no persona del mundo no me lo permite. Quizás si algún día dejo de ser lo que soy y me convierto en Europeo o Norteamericano pueda, pero por ahora no puedo. Para colmo trato mentalmente de ir a sitios por ahí y mi cabeza se va a los sitios que conozco, pasa el tiempo y cada vez soy mas incapaz de recrearme imaginaciones serias. La mente aprovecha para escaparse y aun así.....sigue siendo un buen día.
viernes, 24 de octubre de 2008
Josef y los rayos de luz (parte 9)
Un día estaba jugando en uno de los tantos placeres de tierra abandonados por el barrio. Como cada niño de 8 años bastaba una rama y abrir un par de huecos en la tierra para entretenerse lo suficiente como para no apedrear los cristales de la casa del vecino o enredarse a golpes con los otros niños territoriales del barrio. Como de costumbre, al abrir un hueco sacaba las bolas de vidrio y las miraba a trasluz, no se imaginaba, ni por los cientos de veces que se había hecho la pregunta como alguien había logrado poner allí, dentro del vidrio esas aspas de colores, habían tres paletas, cuatro paletas, de muchos colores, pero ya el máximo era tener algún trofeo ganado en juego y apuesta que tuviera los colores distintos en cada aspa. Josef tenía una y nunca la jugaba, ni siquiera la sacaba a la vista de otros. Solo la observaba meticulosamente cuando estaba en algún sitio abandonado o solitario como este placer de la calle 24 donde al mediodía nadie iba por el fuerte sol que pegaba, que hacia salir vapores de los pequeños charcos de agua formada perennemente de alguna tubería rota por el sitio. También tenía lo que llamaban tirito, era codiciado por muchos niños pero a Josef no le gustaba. Esa bola no era transparente y a Josef le gustaba lo transparente. El tirito era blanco con algunas leves rayas de colores alrededor. A Josef le parecía más bien una bola de leche, un durofrío de bola o de plástico. Lo más lindo del cristal que era hacerte la ilusión de tener una pequeña gota de mar en la mano, era lo que mas le encantaba de las bolas, y las azules, las bolas azules eran ese punto mágico por donde te puedes escapar cualquier día, era como tener pequeños pedazos de mar en el bolsillo.

Cavando el pequeño agujero habitual donde irían a parar las bolas con destreza de pronto algo resplandeció hermosamente como si el sol hubiera caído en ese punto por unos segundos y hubiera dejado algunos rayos de recuerdo. Josef miró alrededor por si había algún testigo de lo que pudiera ser un hallazgo genial. Le encantaba encontrarse cosas. Encontrar cosas era como alimentar un sueño desde antes de tener uso de razón que lo guiaban por los senderos de la exploración, la curiosidad y la emoción de sorprenderse cada día con las cosas que le tocaban en la vida. Siguió cavando con más fuerza, el brillo era metálico, controló sus fuerzas al ver que el objeto parecía frágil hasta que lo sacó. Era algo como una lata, pero muy ligera, eso si con colores brillosos y dibujos extraños. En aquello se podía leer canada dry, Josef pensó que era una suerte de mensaje oculto pero al mirar en su interior solo encontró más tierra y después de abrillantar el objeto un poco con la mano se lo puso dentro de su camiseta para cruzar hasta su casa y examinarlo con detenimiento. Tenía muchos detalles que ver, así que recogió las bolas en sus bolsillos y corrió cuanto pudo a casa.
Al llegar, lo primero que hizo fue preguntarle al padre. El padre era sabio en todas las cuestiones porque leía muchos libros. Enseñó la lata con orgullo y el padre sin mas importancia le comentó – es Canada Dry un refresco que había antes que se vendía en laticas así. La simple respuesta dejó un poco anonadado a Josef. Como es posible que algo tan bello, con tantos colores fuera una cosa antigua, del pasado. ¿Acaso estaban degenerando los seres humanos? ¿Como es posible que hoy el refresco que hay en la escuela sea una botella tan simple sin la alegría de los colores? Bajó con su lata y la decepción en ambas manos, intentó mostrar su no tan importante descubrimiento a los demás muchachos del barrio. Hebert uno de los pocos que no tenía ningún apodo lo invitó a entrar a su casa, en una caja de cartón tenía mas latas como esa, o al menos parecidas, una azul metálica, una roja, una que tenía un hermoso caballo con un caballero y su armadura, otra que tenía un escudo. A Josef se le fue apagando la ilusión del día. Hebert le ofreció cinco bolas por esa rara lata que no tenía en su colección, con tristeza Josef aceptó. A veces las cosas que uno piensa que son grandes cosas no son mas que insignificantes pasajes diarios de la vida de cualquiera. Otras dejamos de ver gigantes momentos por el hastío del convencimiento de que nunca pasará nada con nuestras vidas. Quizás uno debe estar atento al brillo de cada cosa que se pasa por adelante y no cejar de cavar hasta algún día encontrar algo bueno y valioso de verdad. No es bueno rendirse y si uno se rinde lo mejor que puede hacer es no decírselo a nadie. A menos que estés convencido que siempre, siempre lo único que uno va a encontrar son absurdas laticas de bellos colores que pertenecen al pasado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







